GUERRAS, MASCULINIDADES Y PERSPECTIVA DE GÉNERO.

Las guerras existen muy probablemente desde el principio de la Humanidad, eso ya lo sabemos. De lo que se trata en el momento actual es intentar explicarlo con unos nuevos ojos y una mirada más justa para producir los cambios. Vivimos en una guerra mundial con distintos escenarios, inmersos en un contexto de globalización.

Es urgente ser conscientes de ello y tener un espíritu crítico. Hemos de observar cómo son los modos de vivir y actuar (las políticas) y quiénes son los agentes que intervienen realmente (la capacidad de agencia y poder de las personas que nos llevan a las guerras), pero también ser conscientes del tipo de ser humano (hombres y mujeres) que queremos ser y el modelo de sociedad futura al que debemos aspirar.

Tenemos que romper la inercia de ese modelo de convivencia que consiste en resolver los conflictos mediante la violencia y las guerras. Hemos sido socializados así ¿No tenemos tal vez esos esquemas mentales muy grabados con una resignada normalidad como si no pudieran ser de otra forma? ¿No son esquemas esencialistas que nos hacen creer que es algo natural o de la naturaleza humana? Estamos a tiempo de construir otros esquemas mentales más completos donde quepan soluciones más justas y más inclusivas e igualitarias. Tenemos la oportunidad de hacerlo mediante un cambio personal.

soldado_estupido_06Resumiendo mucho hay dos factores que no podemos omitir. Por un lado, construimos un modelo bélico patriarcal y machista. Es el arquetipo del guerrero o modelo hegemónico de masculinidad. Esto supone una forma de ser hombre violento que desarrolla una dialéctica de amigo/enemigo. Y por el otro lado, tenemos interiorizado un escenario exclusivamente androcéntrico donde los hombres somos los principales agentes y las políticas, o maneras de hacer, son masculinas. Las mujeres son objetos pasivos, sin ninguna capacidad de agencia o muy poca. Son las principales víctimas en las guerras como parte de la sociedad civil. Las pocas mujeres que intervienen en las guerras o la política saben muy bien que han de ser como ellos, es decir, en vez de ser iguales, están igualadas a ellos.

01_logo_objecionHace muy pocas décadas, los primeros hombres objetores de conciencia y pacifistas tenían muy claro que algo no iba bien en el mundo. Su negativa a participar en las guerras o en los ejércitos era un gesto simbólico, una conducta consciente de rebeldía. Quizá no lo explicaban entonces como podemos hacerlo hoy; a saber, como un intento consciente de huida de ese modelo hegemónico de masculinidad y como un rechazo de las políticas patriarcales con graves consecuencias para ellos. Esos hombres son parte de la genealogía del movimiento de hombres por la Igualdad de la que formamos parte en AHIGE. Pues bien, pretendemos otros esquemas y vitales, con unos pensamientos, sentimientos y conductas que repudien sin ambigüedad el uso de la violencia y la guerra. Esto forma parte del trabajo por la igualdad y la manera de deconstruirnos el patriarcado que habita dentro de nosotros.

Para comprender un poco mejor la relación entre las guerras y los aspectos de la perspectiva de género y las masculinidades, podemos citar algunos ejemplos concretos para tener en cuenta:

  • Unas políticas de inmigración y de fronteras con perspectiva de género. Las poblaciones desplazadas y refugiadas, y los desaparecidos en las guerras suponen una emergencia de un calado incalculable. Las guerras muy mayoritariamente las hacen hombres; las mujeres son las principales víctimas.
  • soldado_estupido_02Políticas de multiculturalidad y género. La diversidad cultural y los efectos de los colonialismos hay que tratarlos con perspectiva de género y enfoque de masculinidades ¿No fueron los colonialismos y posteriormente las descolonizaciones resultado de una visión eurocéntrica y androcéntrica del mundo? ¿No estamos sufriendo actualmente algunas consecuencias de errores históricos?
  • Políticas de economía global y presupuestaria, del comercio de armas, de la seguridad internacional, donde el acceso de las mujeres al poder político y económico en equidad es imprescindible (aunque no suficiente) para aspirar a nuevas políticas.
  • Políticas de cooperación al desarrollo, de ayudas internacionales, de lucha contra la pobreza, que son aspectos sensibles muy interrelacionados con las guerras. Nada conseguiríamos si no consideramos por ejemplo, la feminización de la pobreza y las situaciones familiares de las mujeres y los niños o niñas.
  • Unas políticas de educación y de sanidad globales, que no discrimine a las personas por su origen geográfico y que tengan en cuenta sus raíces culturales, al propio tiempo que permitan la interculturalidad.
  • Políticas de comunicación y nuevas tecnologías con perspectiva de género en lo global y lo local. La lucha contra el terrorismo es un tema complejo, por su penetración en las redes sociales y en Internet en general.
  • Políticas medioambientales y contra el cambio climático que pronto nos explotará en la cara con todas las relaciones que tiene con todo lo dicho, incluyendo los intereses económicos y geoestratégicos sobre el petróleo y otras fuentes de energía.
  • soldado_estupido_04Son urgentes unas políticas sobre Justicia Penal Internacional auténticamente igualitarias, tanto para los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o genocidios. Resaltamos expresamente la violencia sexual, la prostitución forzada y trata, la violencia de género o feminicidios en general. Son frecuentes los casos de violación de los DDHH en las guerras. La violación de mujeres y niñas es una de las principales armas de guerra. Hay hombres y niños que también son violados, pero resaltamos que lo son por otros hombres. No olvidemos los niños y niñas soldados y un largo etcétera.

En conclusión: Tenemos dos tareas.

  • La primera es sobre la capacidad de agencia de las mujeres. Podemos decir que han pasado ya quince años desde la famosa resolución 1325 de Naciones Unidas sobre las mujeres, la Paz y la seguridad, donde se decidió que es urgente y necesario que las mujeres participen activamente como agente colectivo de construcción de Paz, no como objetos pasivos y sufrientes de las guerras, que es lo que ocurre ahora.

  • Y la otra tarea imprescindible es la construcción de unas masculinidades no violentas.

Hemos de trabajar por la Paz mujeres y hombres en estos dos aspectos que son complementarios y están interrelacionados. Es el mismo tema con dos caras. No está en juego la disputa de hombres y mujeres por los mismos espacios de poder para que todo siga igual. Lo que está en juego es un auténtico cambio de modelo con la equidad en el poder, la erradicación de las desigualdades de género, y unas masculinidades no violentas y pacíficas.

01_no_more_war_by_benheine