EL 8 DE MARZO Y LOS HOMBRES.

Escrito por Juanjo Compairé.

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«Es imposible valorar demasiado alto los sacrificios que hemos hecho para evitar que

nuestro movimiento se libere de la idea de la guerra de sexos »

Evelyn Sharp, sufragista.

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El origen de la Jornada del 8 de Marzo.

08_mujeres-680x365Hay varias versiones sobre la prehistoria de la Jornada del 8 de marzo, que apareció -no hay que olvidarlo- como Día Internacional de la mujer trabajadora. Sea cual sea el origen de la fiesta, estén en el origen las trabajadoras textiles norteamericanas o bien el movimiento de mujeres por la paz o quizá la gran manifestación de mujeres rusas por el final de la guerra y por la subsistencia de sus familias, lo que está claro es que el movimiento de las mujeres ha considerado siempre que la causa de las mujeres era de forma inseparable la de toda la Humanidad: la paz y el final de la guerra, la subsistencia y dignidad propias y de los suyos, la revolución social. No en vano en los Estados Unidos, por ejemplo, la lucha de las mujeres estuvo ligada con la de la población afroamericana por la abolición de la esclavitud. Como vemos, desde siempre, todas las igualdades van de la mano.

Recordemos que cuando el movimiento de mujeres, sobre todo en los países anglosajones, planteó desde mediados del siglo XIX el derecho de las mujeres al voto, hubo una parte de los hombres que se sumaron y constituyeron asociaciones propias, como, por ejemplo, La liga de hombres por el sufragio femenino. ¿Pero se trata tan sólo de una cuestión de solidaridad?


El movimiento de las mujeres ha considerado siempre que la causa de las mujeres era de forma inseparable la de toda la Humanidad: la paz y el final de la guerra, la subsistencia y dignidad propias y de los suyos, la revolución social.


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Solidaridad masculina.

hecandoitAlgunos hombres, rompiendo la complicidad entre hombres, consideraron que los derechos de las mujeres eran derechos humanos y que ellos no podrían ser libres mientras no lo fueran ellas. Por ello, a pesar de las resistencias, poco a poco, en el terreno legal la igualdad ha ido avanzando. Otra cosa muy distinta es la igualdad en la vida cotidiana: desigualdad de salarios, de tiempo personal, de posibilidades de promoción social por parte de las mujeres. La igualdad significa desmontar los privilegios que aún conservamos los hombres y que a menudo defendemos a capa y espada.

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El movimiento de las mujeres nos interpela a los hombres.

Hay toda una serie de problemas que las mujeres han puesto sobre la mesa y que cuestionan nuestra posición como hombres. Menciono sólo algunos:

Las violencias machistas, que nos plantean la necesidad de revisar nuestra posición en el mundo y nuestras emociones.

El cuidado de las personas, que hay que poner en el centro de la vida y de las relaciones. Cambiar las prioridades de la vida pública y ponerlas en consonancia con lo que las mujeres han defendido siempre: el mundo productivo hay que ponerlo al servicio del reproductivo.

• “Feminizar”, en consecuencia, la educación y la política, aprendiendo de los saberes femeninos en las relaciones con los niños, en las resoluciones de los conflictos y en la toma de decisiones. Dejar atrás la violencia y su máxima expresión, la guerra, tan ligadas con la masculinidad desde siempre.

El ecofeminismo cuestiona también nuestra relación con la Naturaleza de la que formamos parte, cambiando el patrón de dominio y destrucción en aras de la producción por el de la armonía y la sostenibilidad.

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Un nuevo contrato sexual.

08_8-de-marzoEl viejo contrato sexual, por lo que los papeles sociales de hombres y mujeres estaban fijados y se consideraban inamovibles, la ha superado ya desde hace tiempo el movimiento de las mujeres, de forma pacífica. Y esto nos obliga a los hombres a movernos también.

Ahora bien, podemos reaccionar de dos maneras:

O bien consideramos el movimiento de las mujeres como una amenaza y reaccionamos defensivamente, como hacen los “neomachistas” o “ultramachistas”.

O bien lo miramos como una oportunidad de revisarnos a nosotros mismos, de repensar qué hacemos con nuestras vidas, con nuestras relaciones, de hacer nuestro camino de liberación paralelo al suyo.


Los hombres debemos mirar al feminismo como una oportunidad de revisarnos a nosotros mismos, de repensar qué hacemos con nuestras vidas, con nuestras relaciones, de hacer nuestro camino de liberación paralelo al suyo.


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Está claro que el primer camino sólo nos lleva a la guerra de sexos y aumentar aún más el dolor que hay en el mundo. Cambiemos, aprovechemos la oportunidad que ellas nos ofrecen. Como decíamos al principio, el movimiento de mujeres siempre ha sido inclusivo y global. Podemos hacerlo, es nuestra responsabilidad.

La actriz Meryl Streep, en la presentación del filme «Sufragistas», dijo: «No soy feminista; soy humanista ». No, Sra, el feminismo es el Humanismo de nuestro tiempo. Y los hombres podemos y debemos participar en él.