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Cartel neofascista italiano, hablando de “propaganda homosexualista”

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Propaganda neofascista italiana, señalando los libros que, según ellos, deberían ser quemados.

 

 

Estos últimos tiempos asistimos en Italia a una cruzada contra lo que sus contrarios denominan «La ideología del género». Desde diversos sectores conservadores se acusa a la teoría del género; se la presenta como una ideología que estaría envenenando las mentes de la gente joven. Una organización neofascista, «Forza Nuova», se ha dedicado a colgar a la entrada de algunas escuelas milanesas unos carteles que llaman a «defender la familia» de la que ellos denominan «propaganda homosexualista». Su iniciativa ha ido más allá, organizando quemas públicas de libros de educación sexual.
Como ocurre siempre, este tipo de organizaciones llevan más allá el pensamiento de muchas otras, que no se atreven a tanto. Concretamente, muchos sectores de la Iglesia católica italiana participan en esta «cruzada». El mismo Papa hace unos días se pronunció claramente contra «la ideologia del gender» (la ideología del género), afirmando que negaba la diferencia sexual y la complementariedad natural de los dos sexos.
Todas estas afirmaciones nos suenan familiares en España, donde hemos oído muchas veces expresiones parecidas de «defensa de la familia» (entendiendo esta palabra, «familia», de una forma muy restrictiva). Las hemos visto en manifestaciones homófobas contra el matrimonio igualitario o misóginas contra el derecho al aborto, etc.
Es sintomático que miembros destacados de una institución tan claramente antiigualitaria y patriarcal como la Iglesia Católica se nieguen a ser mirados con perspectiva integral de género. Perspectiva que no niega la diferencia sexual, sino que tan sólo destaca de qué manera esta diferencia sirve de coartada para contruir sobre ella todo tipo de desigualdades y violencias. Perspectiva que se basa en el reconocimiento de la diversidad sexual y de género y de los derechos humanos para todas las personas, comenzando por el de las mujeres a disponer de su propio cuerpo.
Sin embargo, conocemos y colaboramos con muchas personas que se consideran católicas y que observan con esta mirada de género a su propia institución. Que ven claramente, como en una radiografía, la estructura patriarcal de la misma. Y queremos seguir trabajando con ellas en el camino hacia un mundo igualitario en todos los sentidos.
En efecto, el género es una ideología patriarcal que adoctrina desde la infancia para establecer relaciones de dominación-sumisión entre hombres y mujeres Es un hecho constatable que ha sido históricamente el movimiento de mujeres el que ha elaborado una ideología crítica para denunciar esta desigualdad de género y presentar una alternativa igualitaria que respete los derechos humanos de todas las personas.
Por lo tanto, hay una ideología de género, sí, pero no en el sentido que le quieren dar los grupos neomachistas y conservadores, sino en el contrario. Y hay una ideología defensora de las victimas del género, el feminismo, que promueve la igualdad de derechos de todos los seres humanos. Es una mirada crítica sobre el mundo que desvela las desigualdades creadas por la ideología del género patriarcal. Desigualdades que queremos desmontar. Las que se basan en las diferencias por sexo, por orientación sexual y por identidad de género. Las que justifican la violencia y discriminación contra las mujeres, contra lesbianas, homosexuales y personas trans, base del resto de violencias y discriminaciones. La aplicación práctica del pensamiento feminista es lo que denominamos “perspectiva integral de género” y es la manera de deconstruir todo lo que la ideología de género ha creado a lo largo de miles de años, comenzando por los roles de género y terminando por instituciones como la familia patriarcal y las religiones patriarcales, con el fin de conseguir una sociedad humana libre, igualitaria y fraterna.

Y en este trayecto queremos contar con todo el mundo, independientemente de sus creencias religiosas. La Iglesia debería aplicarse el dicho evangélico: antes de mirar la paja en ojo ajeno, hay que empezar por ver la viga en el propio. Lo que ocurre es que quizá esta viga es la que sostiene todo el edificio.