Más allá de la economía de mercado.

Hay que incorporar los hombres al cuidado y establecer un estado del bienestar inclusivo”.

Entrevista a María Pazos Morán.

DOSSIER. ECONOMIA FEMINISTA.

(La economía feminista y los procesos de transformación de las masculinidades).

Realizada y transcrita por José Mª Lozano Estella.

María Pazos es licenciada en Matemáticas, Jefa de Estudios de Investigación en el Instituto de Estudios Fiscales y perteneciente a la Asociación Internacional de Economía Feminista (IAFFE). Activista social y propulsora de la Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción al 100% (PPIINA)

En ese mismo día que realizábamos la entrevista el congreso aprobaba una ley muy recortada sobre la propuesta de la PPIINA, en la cual en lugar de los permisos en igualdad (4 meses) para hombres y mujeres, quedaba en cuatro meses para las mujeres y un solo mes para los hombres. Un paso del todo insuficiente para eliminar esa barrera de la injusta división sexual del trabajo.

– Desde tu punto de vista cuales serían los ejes fundamentales de la Economía Feminista, en contraposición con la economía neoclásica que propugna el neo-liberalismo.

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que la economía feminista no está desligada del feminismo en general, es una parte del feminismo y una parte de la economía y eso no lo debemos perder de vista en ningún momento.

En cuanto al feminismo, las concepciones teóricas y la práctica están íntimamente ligadas. El feminismo, según Celia Amorós, establece su nacimiento cuando se pasa de la queja de las mujeres a las reivindicaciones en plena Ilustración. Las mujeres siempre se han quejado, (aspecto razonable por ocupar un lugar de opresión), pero la queja se queda en nada si no va ligada a una búsqueda de solución, la cual deberá plantear la forma de resolverla y quiénes deben hacerlas. Este es el verdadero surgimiento del feminismo. Desde hace mucho tiempo estamos las mujeres con las reivindicaciones políticas, pero ya llevábamos más allá de un siglo con reivindicaciones como el derecho al voto, al aborto, a la libertad de movimientos, al derecho a la igualdad en los códigos civiles. Eran reivindicaciones civiles, políticas y de libertad de movimientos, para acabar con las coacciones verdaderamente explicitas por parte del patriarcado. Hoy lo que está en cuestión es la división sexual del trabajo, o sea que las mujeres sigan siendo las cuidadoras principales y los hombres los proveedores económicos; eso es la división sexual del trabajo y ese es el gran punto que nos estamos jugando en la economía feminista.

Como te decía al principio, la economía feminista es en sí misma una parte del feminismo y una parte de la economía. Y entendemos por feminista ese paso de la queja a la reivindicación, con una alternativa clara de eliminar el patriarcado. Esa es la esencia de la Economía feminista: aquella que tiene en cuenta a toda la población. Bueno, en realidad no es que la economía capitalista no tenga en cuenta a toda la población, sólo que tiene una visión de esa población, dividida en clave de desigualdad sexual y por ello regula una división que pone a las mujeres como cuidadoras en el espacio privado-domestico. La economía feminista seria una economía que elimina los sesgos de la economía tradicional y se dirige a eliminar la división sexual del trabajo.


La economía feminista sería una economía que elimina los sesgos de la economía tradicional y se dirige a eliminar la división sexual del trabajo.


Podrías mencionar propuestas y acciones que se estén dando en la actualidad, surgidas desde la economía feminista en pos de una sociedad basada en la justicia y la igualdad para todos y todas.

Bueno, en el tema de las reivindicaciones a nivel práctico, es interesante ver la dialéctica que se produce entre la teoría y la práctica. Podríamos plantear a nivel teórico cuál sería la alternativa al patriarcado y desde este planteo valorar qué hay que hacer. Por un lado, serían una serie de medidas que estén destinadas a la incorporación de los hombres al cuidado, en la misma medida que las mujeres y por otro lado, establecer un estado del bienestar inclusivo, de tal manera que toda persona pudiera ser independiente toda su vida, tanto hombres como mujeres. Sobre estos dos objetivos que te indico se plasman en la actualidad una serie de acciones y demandas que te concreto a continuación.

En primer lugar, permisos iguales e intransferibles por nacimiento y adopción al 100%. Un hecho básico y fundamental para que los hombres se impliquen -en la misma medida que las mujeres desde el principio- en los trabajos de cuidados de sus hijos y así las mujeres no serían penalizadas en el empleo. En este periodo inicial en la vida de cualquier ser humano, así como el periodo inicial de adopción, está todo el mundo de acuerdo en que debe ser atendido a tiempo completo. El hecho de que sea atendido por sus dos progenitores o padres de adopción, en igualdad de tiempo y dedicación por esos permisos iguales e intransferibles sin perdidas de ingresos (al 100%) posibilitaría, por un lado, que las mujeres no se vean afectadas por perdidas de sus puestos de trabajo y, por otro lado, que los hombres empezaran a ocupar un lugar en el espacio privado-doméstico, en los temas de cuidados, en igualdad de condiciones que las mujeres.

Una segunda acción sería la universalización de la educación infantil de 0-3 años. Un tercer aspecto, la universalización de atención a la dependencia por los servicios públicos, lo que significa que los servicios públicos solucionarían la falta de independencia funcional de todas las personas, pasando los familiares a ofrecer un tiempo de calidad en los aspectos afectivos y emocionales como dice Esping- Andersen. Nadie debería tener que renunciar a su trabajo, por cuidados de larga duración. Por supuesto que estamos hablando de periodos de larga duración y no nos referimos a esos espacios de corta duración, como es la atención por ejemplo a alguien que se esté muriendo u otras situaciones de emergencia.


¿Qué hay que hacer? Por un lado serían una serie de medidas que estén destinadas a la incorporación de los hombres al cuidado, en la misma medida que las mujeres y, por otro lado, establecer un estado del bienestar inclusivo, de tal manera que toda persona pudiera ser independiente toda su vida, tanto hombres como mujeres.


Si a los permisos iguales e intransferibles por nacimiento y adopción pagados al 100% (eso es importante), con la universalización de la educación infantil de de 0-3 y atención a la dependencia, lo acompañamos con horarios laborales racionalmente cortos, como podrían ser las 35 horas semanales y medidas en estabilidad en el empleo (en el caso de España con la eliminación de la reforma laboral), pues a nivel de sistema tendríamos un punto de partida para que hombres y mujeres pudieran vivir en igualdad, repartiéndose equitativamente tanto el empleo como el cuidado.

Lo que estamos diciendo tiene la ventaja de que es popular, es decir que son propuestas que demanda la población, como podemos observar en las diferentes encuestas que se realizan. Además otra actuación a considerar sería la eliminación de todos los incentivos para que las mujeres se queden en casa en situación de dependencia económica (son incentivos que solo pretenden que el cuidado quede en manos de las mujeres y, a la vez, ellas dependan económicamente de sus parejas). Ahí estarían, por ejemplo, la eliminación de la tributación conjunta para los nuevos matrimonios, eliminación de la pensión de viudedad para los nuevos matrimonios y la eliminación de todo lo que sea prestaciones para el cuidado en casa, singularmente la prestación por cuidados en el entorno familiar que es el artículo 18 de la ley de dependencia. Esas son las principales líneas de actuación de la economía feminista.


Si a los permisos iguales e intransferibles por nacimiento y adopción pagados al 100% (eso es importante), con la universalización de la educación infantil de de 0-3 y atención a la dependencia, lo acompañamos con horarios laborables racionalmente cortos, como podrían ser las 35 horas semanales y medidas en estabilidad en el empleo (en el caso de España con la eliminación de la reforma laboral), pues a nivel de sistema tendríamos un punto de partida para que hombres y mujeres pudieran vivir en igualdad, repartiéndose equitativamente tanto el empleo como el cuidado.


Pero mientras todas estas actuaciones no puedan llevarse a cabo, es evidente que la economía feminista tiene que ocuparse de paliar los efectos del sistema actual, porque es evidente que el proyecto de actuación que te planteaba no va a poder llevarse a cabo en poco tiempo. Así mientras la economía feminista lucha por esos proyectos de cambio, a la vez tiene que actuar en eliminar las injusticias que se producen, sobre todo en colectivos con más precariedad. Tenemos que luchar, por ejemplo, por el aumento de la pensión no contributiva al nivel de la mínima contributiva, porque es escandaloso que haya personas, sobre todo mujeres, que vivan con poco más de trescientos euros al mes; igualmente actuaciones sobre colectivos que se encuentran fuera del estatuto de los trabajadores, como las empleadas de hogar. Es decir poner la atención en los colectivos relegados por el sistema

La plataforma que tu representas -PPIINA100%- surge dentro del contexto de la economía feminista. ¿No debe, por tanto, mirarse como una acción aislada, sino como un entramado más, para visibilizar y valorar en toda su dimensión la corresponsabilidad en los cuidados?

Resultado de imagen de ppiinaSi. Es una reivindicación, un cambio que forma parte efectivamente de un cambio estructural del sistema que hay que hacer, pero también quiero significar que es una reforma emblemática y crucial por muchas razones. Una de ellas lo es porque actúa en los momentos que se cristalizan los roles de genero en la pareja, porque determina la situación de hombres y mujeres en el empleo, ya que justamente actúa en ese momento. Otra razón importante es porque actualmente la desigualdad en los permisos es un mensaje no tan solo real, sino también simbólico por parte de los poderes públicos, evidenciando cómo debe ser la distribución de los cuidados entre hombres y mujeres.


Es una reforma emblemática y crucial por muchas razones. Una de ellas lo es porque actúa en los momentos que se cristalizan los roles de género en la pareja; porque determina la situación de hombres y mujeres en el empleo, ya que justamente actúa en ese momento.


Podemos hacer muchas otras cosas, pero este es el gran tema, la incorporación de los hombres al cuidado. Es sabido que los hombres para que pasen a cuidar a los bebés y a las criaturas al ir creciendo, como a otras personas de la familia, necesitan quedarse solos a cargo de su bebé un tiempo suficientemente largo. Esa es la iniciación a los cuidados por parte de los hombres, una forma de aprendizaje y de conexión con el mundo afectivo de sus bebés.

Además de todo lo que te menciono, es que esta medida se demuestra que es plenamente exitosa. Cuando a los hombres se les da ese periodo para quedarse en casa, suelen quedarse contentos y saben cuidar. No podemos decir que a los hombres se les pueda acusar de no ser cuidadores por naturaleza. Simplemente no se les da esa posibilidad de vincularse con los cuidados por parte de los poderes públicos; por consiguiente se produce una negación de ese derecho. Pero otro hecho favorable para la implantación de esta medida es por su facilidad de implantación y porque resulta superbarata. De ahí que la podamos llamar una medida estrella. De hecho, si te fijas, nadie está en contra de esta medida, la ven sensata. Solo vemos que por una serie de trucos y evasiones no se pone en pie, pero no porque se diga frontalmente que no, sino que se refleja una resistencia no declarada a que los hombres entren de lleno en los cuidados por parte de los poderes públicos.

– Las propuestas que nacen desde la economía feminista se encuentran con obstáculos del propio sistema capitalista. Por ello frente a estas barreras, por ejemplo, Amaia Pérez Orozco nos habla de tres corrientes dentro del feminismo para posicionarse ante ello, una economía del género, una economía feminista integradora y una economía feminista rupturista. ¿Cómo ves tu esta pluralidad y en cuál de ellas se encuadra mejor tu posicionamiento?.

Es muy interesante lo que planteas. Creo que estas divisiones son falsas, son elucubraciones teóricas. Si fueran tres alternativas feministas dentro de la economía, o sea tres caminos, hojas de rutas diferentes, podría decir que son algo más que elucubraciones, pero realmente no es así, porque si en la economía rupturista, la solución fuera no incorporar a las mujeres en el mercado capitalista sin antes cambiar el sistema, me parecería estar viviendo aquellas consideraciones que se decían en mi época, de la contradicción principal y la contradicción secundaria, algo nada diferente de lo que nos decían hace 40 años: primero derroquemos el franquismo y luego ya nos ocuparemos de los temas de igualdad de género. Sería caer en lo mismo por esta parte de la economía rupturista con el sistema. Es decir, primero desmontar el sistema y luego la igualdad será posible. Una pregunta que me haría sería qué tipo de reivindicaciones tendrían que darse para que eso fuera posible. Eso puede conducir a no aceptar cualquier lucha feminista de reivindicaciones económicas que se pudieran dar en el presente, con la excepción tal vez de esos temas de paliativos, como los de mejorar las condiciones de empleadas del hogar, el aumento de pensiones y algunas más, que en realidad solo serían paños calientes que no cambian para nada el sistema.

– Tu posición estaría mas en la línea de ir haciendo cambios de una manera progresiva, posibilitando transformaciones estructurales del sistema capitalista, cambios que de una forma progresiva lleven hacia una política de cuidados equitativa entre hombres y mujeres, pero no desde una posición de ruptura frontal y directa.

Por supuesto. Pero de este modo también estamos planteando un cambio en el sistema, pero no solamente proponiendo la incorporación de los hombres al cuidado. Esto es tan solo una parte necesaria para un cambio social, para llegar algún otro tipo de sistema, se llame como se quiera llamar. Es como si le dices a un sindicato que como los trabajadores van a seguir siendo trabajadores, se les seguiría extrayendo plusvalía, pues no luchamos por la disminución de los horarios, por la estabilidad laboral, porque en este sistema ellos nunca dejaran de tener esa consideración de trabajadores.

Ese es el gran tema, esa supuesta ruptura podría ser lo equivalente al feminismo de la diferencia de hace 40 años, a que siga la división sexual del trabajo, porque parece imposible socavarla en el capitalismo, como si en el comunismo tampoco existiera la división sexual del trabajo.

 acusaciones a quienes luchamos por reivindicaciones de que los hombres pasen al espacio del cuidado y que las mujeres sean económicamente independientes, como si nos conformáramos en aceptar el sistema capitalista, me parece tener una visión miope de la situación. Si conseguimos que los hombres incorporen como propio el espacio de cuidados y las mujeres se integren en igualdad de condiciones en el mercado laboral, eso realmente ya está cambiando el paisaje del mercado laboral y de los cuidados, ya no es todo igual. El cuidado asumido en un 50% por los hombres ya es una transformación del mercado laboral.

Sin las 35 horas, por ejemplo, las mujeres no podrían estar masivamente en el empleo y los hombres en el cuidado. La estructura del mercado capitalista está funcionando en connivencia con la división sexual del trabajo. Nada cambiará de la noche a la mañana, ni las reivindicaciones sindicalistas, ni las feministas; pero tenemos que ir por un camino y lo demás son coartadas para limitar los cambios feministas. Las rupturistas parecería que tiene teoría y nosotras solo práctica y eso no es así, nosotras también tenemos una teoría. Ellas tienen una teoría pero no queda clara la práctica y teoría sin práctica es elucubración vacía. Otras tenemos una teoría no solo feminista, no solo económica, sino una conexión feminismo-economía con la única intención de eliminar la división sexual del trabajo, a través de unos pasos sucesivos. Puede parecer un modo lento de progreso, pero tiene claro su destino y nuestra práctica lo tiene claro.


Esas acusaciones a quienes luchamos por reivindicaciones de que los hombres pasen al espacio del cuidado y que las mujeres sean económicamente independientes, como si nos conformáramos en aceptar el sistema capitalista, me parecen tener una visión miope de la situación. Si conseguimos que los hombres incorporen como propio el espacio de cuidados y las mujeres se integren en igualdad de condiciones en el mercado laboral, eso realmente ya está cambiando el paisaje del mercado laboral y de los cuidados. Ya no es todo igual.


– Cómo podemos sensibilizar a los hombres en lo fundamental que sería para ellos poder asumir en corresponsabilidad la política de cuidados. En definitiva qué campañas o acciones serían necesarias para llegar a desfeminizar el trabajo de cuidados?

Esta es una pregunta muy importante, sobre todo para este medio en que escribes. Está claro que masivamente los hombres se van a incorporar al cuidado con estas medidas que te he mencionado. Medidas para el reparto igualitario, porque, si queremos que la incorporación al trabajo de cuidados por parte de los hombres no sea tan sangrante como les supone hasta ahora a las mujeres, tienen que ser por fuerza medidas que favorezcan esa inserción en igualdad. El cuidado, tal como está ahora, no llevaría a incorporar a los hombres.

Por otra parte, si queremos que los cambios puedan darse masivamente, necesitarán unas vanguardias que los planteen, aunque todos y todas ya estemos preparados para ello. Se necesita que muchos hombres aboguen para esos cambios y ahí esta el papel de los hombres por la igualdad. No solo por las asociaciones que representan, que hacen una excelente función, sino también por muchos hombres que están en situación de poder y que tienen que definirse a favor de esos cambios que se necesitan para la equidad de género y para la eliminación de la división sexual del trabajo.

Creo que cada vez hay más hombres que lo queréis, que lo estáis reivindicando y nosotras esperamos y contamos con vosotros. Sin los hombres es imposible, porque sois los que tenéis el poder y sin una parte sustancial del poder es imposible realizar las reformas que propugnamos. Mira por ejemplo como en la actualidad, los partidos políticos se posicionan con esa ley propuesta por la PPIINA, pues que todas las mujeres de todos los partidos políticos, al menos la mayoría, sobre todo las que están en las áreas de igualdad, están a favor de esta medida, pero la realidad es que los dirigentes de los partidos políticos son hombres y no es que estén en contra de esta medida política, pero lo cierto es que no parece importarles mucho, no les preocupa en demasía que las cosas sigan igual.


Creo que cada vez hay más hombres que lo queréis, que lo estáis reivindicando y nosotras esperamos y contamos con vosotros. Sin los hombres es imposible, porque sois los que tenéis el poder y sin una parte sustancial del poder es imposible realizar las reformas que propugnamos.


– Desde hace un par de años dinamizo un taller denominado “padres co-responsables”. Son hombres con un perfil de masculinidad hegemónica, en situación de paro laboral y con sus mujeres trabajando fuera del hogar. Con la progresión de las sesiones del taller, vamos logrando que los hombres vayan asumiendo tareas de cuidados (hijos y casa). Por el contrario, algunas mujeres manifestaron sentirse invadidas en ese espacio privado-doméstico que aún sienten como suyo. Ellas parecían acomodarse más al concepto de “ayuda” que al de co-responsabilidad. ¿No crees que también sería necesario hacer campañas de sensibilización con mujeres para desmontar estos roles asumidos en el patriarcado?

Hay una cuestión que es muy importante: una cosa es la singularidad y otra cosa es el cambio del sistema. Es diferente la respuesta que darían las mujeres a los hombres que incorporan los cuidados en situaciones aisladas, como el caso que me explicas, al efecto que se daría en una estructura con un cambio de sistema que incluye esa política de cuidados en igualdad, por ejemplo en esta situación que defiende nuestra plataforma PPIINA, que los padres tuvieran el mismo tiempo de permiso en igualdad e intransferible por nacimiento y adopción. Porque la singularidad, tanto para hombres como para mujeres, presenta conflictos importantes, por ser diferenciales al sistema en el que se desarrollan.

Si, por ejemplo, a las mujeres se les dice que ellas son las que están obligadas a cuidar y aisladamente una de ellas no lo hace, va estar censurada por el ambiente. Tanto hombres como mujeres, en su singularidad, van a ser culpabilizados por lo que se supone que se deba hacer. Se tienen que enfrentar no tan solo a un cambio interno, sino también a una presión exterior que puede ser muy sofocante y acabe incluso por culpabilizar.

Otra cuestión que te quiero destacar es que la situación actual sobre estos temas están mejor de lo que podemos esperar. Hay un trabajo interesante desarrollados por Pedro Romero Balsas y Gerardo Meil -profesores de la Universidad Autónoma de Madrid-, donde recogen una experiencia con padres pertenecientes a la guardia civil, cuyas parejas tienen que trabajar por razones de necesidades materiales y se vieron en la necesidad de cuidar en solitario a sus bebés un tiempo. El estudio recoge los sentimientos y la valoración de estos padres antes durante y después de ese tiempo de cuidados. Son guardias civiles con una ideología de características hegemónicas y, sin embargo, el resultado es magnifico, porque se sintieron contentos, orgullosos de sostener esa atención, pudieron afrontar las mofas de compañeros y se sintieron totalmente recompensados. No era un ambiente muy favorable para esta experiencia pero, sin embargo, funcionó muy bien. Estas experiencias demuestran que la mentalidad está cambiando, las necesidades materiales son tan evidentes que la mentalidad está preparada para la incorporación de los hombres al cuidado. Otra cosa es que siga muy vigente la narrativa hegemónica. Pero la realidad es que cuando hay condiciones materiales la gente salta hacia el otro barco.


Estas experiencias demuestran que la mentalidad esta cambiando, las necesidades materiales son tan evidentes que la mentalidad esta preparada para la incorporación de los hombres al cuidado, otra cosa es que siga muy vigente la narrativa hegemónica. Pero la realidad es que cuando hay condiciones materiales la gente salta hacia el otro barco.


Esta mentalidad de cambio lo podemos observar, por ejemplo, en Suecia, en donde la situación se plantea de una forma inversa a la que mencionas en la pregunta, porque son las mujeres que demandan a los hombres que se tomen esa parte transferible del permiso y los hombres se niegan a tomárselo. Creo que las resistencias de mujeres y hombres al cambio se sobrevaloran de forma interesada, aunque inconsciente, porque conectan con la ideología dominante.

Lo que dices es algo que pude comprobar en el taller que te menciono, porque los hombres pudieron abrirse a esa mentalidad de cuidados. De hecho podían valorar un deseo de haber tenido relaciones más cercanas con sus propios padres, algo que echaban en falta y valoraban que no querían repetir con sus hijos. Pudieron abrirse entre ellos y dar paso a una situación más abierta y más empática con sus parejas en toda esa situación de los cuidados.

Ello es interesante, porque incluso aquí hay el estigma del paro, que en el caso de guardias civiles eso no se daba. Porque hombres con esa masculinidad hegemónica, el hecho de no tener trabajo, no se sostienen. Creo que los hombres por la igualdad estáis haciendo una gran labor, pero tenéis que reflexionar más, que no es sumando casos individuales que vais a cambiar las cosas, porque estáis mas en la fascinación del caso individual (cosa lógica y que se entiende). Pero tenéis que dar más importancia a las reivindicaciones políticas y, en vuestro caso, a los permisos iguales e intransferibles por nacimiento y adopción al cien por cien. Es algo muy importante para vosotros.

– A principios del 2015 junto a Bibiana Medialdea presentásteis al grupo político “Podemos” (a petición de este grupo) un documento con propuestas que surgen de la economía feminista. Mi pregunta es cómo ves a los hombres de este partido, delante de estas propuestas. ¿Están suficientemente sensibilizados como para darles a esas propuestas un papel principal y no secundario?

El documento no funcionó como esperábamos, ya que estaba pactado con la ejecutiva de Podemos para que sirviera de base para una discusión amplia dentro de todas las bases de Podemos y ese proceso no se llegó a dar. Este es el resumen, al menos aún no se ha dado todavía. Creo que sería un proceso altamente rentable, porque estas cuestiones, hoy por hoy, no veo a ningún hombre de ningún partido, ni de ningún otro ámbito, ni siquiera en investigación, ni en la academia, ni en la propia economía que estén muy enterados y al día de estos debates, tal vez por una falta de interés. Esto es un hecho generalizado.

Ahora concretamente, dentro de Podemos creo que los dirigentes han llegado a mostrar un cierto interés, pero no sabemos si se traducirá en pasos adelante. Estamos actualmente frente a una incógnita. La ventaja que tiene Podemos sobre otros partidos es que no tiene ninguna connivencia con los grandes poderes económicos, lo que les da mas libertad para expresar estos hechos. Es evidente que para la economía los cambios estructurales en su conjunto son positivos. Si no, fíjate en que las economías nórdicas funcionan mejor que las economías del Sur de Europa. Sin embargo, para los poderes financieros los cambios no interesan. Ya les van muy bien las cosas como están. Por eso te mencionaba que al no tener Podemos esta connivencia con esos poderes financieros, les permite dar pasos adelante en esos temas de la economía feminista pero, de momento, es un interrogante de futuro. Lo que es una realidad es que en este momento, las mujeres de los partidos no están dispuestas, como hace 40 años. a soportar cualquier cosa. Están más reivindicativas con sus compañeros de partido, lo que supone que presionarán desde dentro para que esos debates lleguen a ser una evidencia y podamos hablar de cambios estructurales, tal como demandamos desde la economía feminista.


Es evidente que para la economía los cambios estructurales en su conjunto son positivos, sino fíjate que las economías nórdicas funcionan mejor que las economías del Sur de Europa. Sin embargo para los poderes financieros los cambios no interesan, ya les va muy bien las cosas como están. Por eso te mencionaba que al no tener Podemos esta connivencia con esos poderes financieros, les permite dar pasos adelante en esos temas de la economía feminista, pero de momento es un interrogante de futuro.


– Paralelamente a la Economía Feminista encontramos también una economía ecológica: los dos pilares invisibilizados por la economía neoclásica ¿Por qué es necesario fundar desde el feminismo un eco-feminismo? ¿Es necesario marcar una diferencia entre eco-feminismo y ecología?

Si. Creo que hay una necesidad clara de hacerlo. Pero antes de nada tengo que aclarar que no todo lo que se llama eco-feminismo es igual. Hay también diferentes posturas en el eco-feminismo, una de ellas es la esencialista, la cual plantea que las mujeres por naturaleza son mas cuidadoras en todo y con eso incluimos el clima, pero, en cambio, no se centran en las alternativas.

Por otro lado hay un eco-feminismo de corte constructivista, que no se centra en si la naturaleza de los hombres y mujeres son diferentes, sino que las naturalezas se han construido por sociabilización, determinando diferentes posicionamientos ante el cuidado del medio ambiente; se trata de una construcción con la cual me puedo identificar plenamente. Esta estructuración ha llevado a que la huella ecológica de las mujeres es mucho menor que la de los hombres y la sensibilidad ecológica de las mujeres es mucho mayor que la de los hombres.

Estas características diferenciadas entre hombres y mujeres que han venido marcadas por procesos socializantes, harían que si las mujeres estuvieran también el poder, o sea, si existiera la paridad, todos estos aspectos de la ecología serían mucho mas fáciles de abordar. Pero la realidad es que los ordenes del poder en la actualidad están masculinizados y por ello, hoy por hoy, el tema ecológico en su vertiente política se encuentra bastante bloqueado. Por eso es necesario incluir la mirada del feminismo, una mirada con sensibilidad ecológica y que haría posible una sostenibilidad de la vida y del planeta, en definitiva un cambio de sistema.


Si las mujeres estuvieran también en el poder, o sea, si existiera la paridad, todos estos aspectos de la ecología serían mucho mas fáciles de abordar. Pero la realidad es que los ordenes del poder en la actualidad están masculinizados y por ello, hoy por hoy, el tema ecológico en su vertiente política se encuentra bastante bloqueado.


BIBLIOGRAFÍA DE MARÍA PAZOS:

Pazos Morán,M (2013)“Desiguales por ley: Las políticas Públicas contra la Igualdad de Género”. Editorial: Los libros de la Catarata

Pazos Moran, M. (dir.) (2010): Fiscalidad y equidad de género Análisis de los sistemas de impuestos y prestaciones de Chile, Ecuador, España y Guatemala. Estudio publicado por Fundación Carolina y S. XXI editores, Madrid.

Pazos Moran, M. (ed.) (2008): Economía e igualdad de género: Retos de la Hacienda Pública en el Siglo XXI. Instituto de Estudios Fiscales, Madrid.

Pazos Moran, M. (ed.) (2005): Política fiscal y género. Instituto de Estudios Fiscales, Madrid.