Jokin Azpiazu lleva todo este año 2017 presentando su libro Masculinidades y feminismo. Desde que lo editó Virus Editorial, allá por el mes de marzo, no ha parado con la gira y los debates que su personal trabajo suscitan, generando una expectación acorde con el contenido del mismo. Sociólogo de formación, rondando la cuarentena, basa su relato en la experiencia propia. Es decir, escribe e investiga desde la primera persona. Después de años de analizar el género –desde el activismo de base al academicismo– en Cataluña y Euskal Herria, Azpiazu nos plantea las contradicciones surgidas del interés por revisar la masculinidad tradicional y hegemónica.

Más allá de lo políticamente correcto y lo institucional, percibimos las trampas de un discurso basado en el hacia fuera, lo agradable de mostrar; y el hacia dentro, donde realmente quizás los hombres y nuestro discurso aparentemente igualitarista cojea más. ¿Qué hacemos con la masculinidad y el patriarcado? ¿Cómo nos relacionamos los hombres con el feminismo? Estas y otras interesantes y estimulantes cuestiones se plantean en su ensayo, pasando por el análisis de los grupos de hombres, que debaten y toman conciencia, con el fin de llegar quizás a la cuestión crucial: ¿transformamos, reformamos o abolimos la masculinidad?

Crítica de las “nuevas masculinidades”

En el libro y –coherente con su contenido– con bastantes titubeos y dudas –lo que lo hacen más valioso–, Jokin somete a crítica las nuevas versiones de esas masculinidades en evolución que, como camaleones –pero depredadores al fin y al cabo– siguen sin plantearse su responsabilidad dentro de las relaciones de poder. Sin dejar de tener elementos valiosos, estas “nuevas” formas (“nuevas paternidades”, desarrollo emocional, etc.) a menudo siguen siendo autorreferenciales y no contemplan el cambio del sistema de dominio sobre el mundo. Aquí, como en todo, nos dice el autor, si queremos ver su valor transformador lo único que vale es la evaluación externa: ¿cómo viven estos cambios las mujeres, los feminismos, las criaturas, el medio? ¿Realmente sienten que el sistema de poder está cambiando? ¿Hay, de verdad, un nuevo proyecto político de unas nuevas subjetividades masculinas? ¿Realmente los “nuevos hombres” se sitúan en otro lugar, simbólicamente hablando?

También hay aquí una reflexión crítica sobre aquellas corrientes feministas que han puesto en exceso el acento y la mirada sobre los temas identitarios y han contribuido a invisibilizar o poner en un segundo término las relaciones de poder, incluyendo las simbólicas.

El autor de Masculinidades y feminismo, Jokin Azpiazu.

Mirada crítica sobre los movimientos sociales

En el libro se nota que Jokin es, y ha sido, un activista. Sus reflexiones críticas sobre los movimientos sociales o “populares” las hace desde dentro, desgranando de qué manera perviven patrones centrados en la forma masculina de entender la “lucha” y el poder. Es muy sugerente cómo el autor recoge las aportaciones de Adriana Cavarero que habla de la “rectitud”: los símbolos de esta lucha son agresivos, fálicos. Jokin habla de un sujeto “inclinado”, un sujeto transformador que duda, que no agrede. El silencio como elemento transformador (cuando los hombres históricamente nos hemos apoderado de la palabra). Y, naturalmente, de la escucha. Escucha a las mujeres, al entorno, superando ese prurito que nos compele a actuar. Es un camino de reflexión que nos parece especialmente interesante.

También hay una crítica a aquellos movimientos que, montados en la ola liberal, se dirigen a los hombres dándoles palmaditas en la espalda (insistiendo en lo agradable, lo positivo del cambio) en lugar de tocarles la cresta. El valor transformador del malestar, incluso de una cierta “mala conciencia” responsable. No estamos vendiendo un producto; estamos intentando transformar la sociedad, comenzando por nosotros. Y por todos los lados surgen como setas los egos, las autocomplacencias, el binarismo (nosotros los buenos hombres). ¡Mucho ojo a nuestros autoengaños!

Sin embargo, el repaso que el autor hace del movimiento de hombres por la igualdad nos parece muy limitado. Se nota el desconocimiento de las organizaciones e iniciativas (por ejemplo, AHIGE) de ámbito estatal o internacional. La realidad vasca es muy interesante, pero fuera de Euskadi hay otras vivencias.

Queremos dar las gracias a Jokin por su valiente escrito, así como por la entrevista que nos concedió para Hombres Igualitarios.

Autores de la reseña: Juanjo Compairé y Roger Gras.