No queremos ver un problema muy gordo que tenemos como sociedad: estamos perdiendo el control de la educación de los varones jóvenes respecto a las violencias.

Hoy¹ vuelvo a hablar de una de ellas. Otras veces es el tema de los abusos sexuales, las peleas entre chicos, o el uso de armas. Son variantes del mismo tema.

Este es un blog de antropología de las masculinidades. Analiza los estilos de ser hombres de una manera integral u holística con perspectiva de género, tanto en conductas extremas puntuales, como en las cotidianas de todo tipo.

Las palabras clave son varones, violencia y educación.

Hemos leído mucho y escuchado sobre la terrible tragedia de Barcelona y Cambrils. Estamos consternados. He observado, como siempre, multitud de análisis y detalles de (casi) todo tipo. Están muy bien. Yo no voy a repetir para no cansar. En una reflexión colectiva me uno a mucho de lo dicho. He analizado con lupa la opinión de expertos y expertas de mucho nivel sobre detalles muy interesantes a nivel antropológico, sociológico, psicológico, así como geo-estratégico, político, de seguridad nacional, etc. pero ni ellos ni ellas advierten lo que a mí me interesa.

Yo únicamente voy a decir lo que veo que falta (casi) siempre, que es el corazón principal de este blog.

Repito la categoría de análisis: Identidad masculina.

Los asesinos “yihadistas” son todos hombres. ¿Por qué no nos cuestionamos eso? Se ha repetido hasta la saciedad que “no hay un perfil”. Es falso. Son varones jóvenes. Esto es lo importante. Y lo empieza a ser cada vez más precisamente porque se omite, se oculta consciente e inconscientemente. Es tabú.

Tenemos un problema muy urgente con la educación específica de los chicos (sexualidad, violencia de género, machismos…).

Me sigue extrañando y preocupando tristemente que “prácticamente” no lo he visto en casi ningún sitio. Mi amiga, Pilar Sánchez López, muy sensible a esta perspectiva, me “regala” esta excepción. Es una bonita reflexión, aunque muy tímida aún respecto a lo que estoy explicando, desde la preocupación del profesorado.

¿Por qué omiten repetidamente desde las televisiones y la prensa la variable sexo junto a que son musulmanes, de segunda generación de inmigrantes? Se oculta, se bordea o se “da por hecho que lo sean”. (El tabú).

Pero ya ha sido el colmo, mi preocupación se vuelve estupor, cuando en el programa de la 1 de TVE escucho explícitamente: “está demostrado que las personas yihadistas son de todos los sexos y clases sociales. Eso está claro y no hay ni siquiera que decirlo”.

¿Demostrado? ¿Dónde están los estudios? Si ni siquiera se explicita. Es tabú. ¿Todos los sexos? ¿Desagregamos por sexo los terroristas que han actuado, los perseguidos, o los cientos de presos que están en las cárceles? No. No se hace. No se piensa en ello.

¡¡¡ Si yo solo veo doce hombres en las portadas de los periódicos!!!

Imaginad que detienen a doce personas de nacionalidad serbia, excombatientes de la guerra, que roban en chalets de Somosaguas, y dicen que está demostrado que los ladrones son de todas las nacionalidades, zonas geográficas o profesiones. Suponed que escuchamos que debido a que no hay perfil no hace falta ni decirlo. Pensaríamos fácilmente que algo extraño ocurre. Este ejemplo es bobo, y por eso no va a ocurrir. Todo el mundo se daría cuenta de la incongruencia, hasta el más cínico. Respecto a la perspectiva de género el nivel de cinismo e ignorancia es (casi) infinito.

Las víctimas mortales son “paritarias” (7 y 7). La crueldad aplicada al azar que demuestra que a la hora de pasear por la calle o ir de vacaciones no hay sesgos de género ni discriminaciones.

Resulta curioso además otro detalle. Normalmente nos cuesta que se visibilice en el lenguaje a las mujeres “para lo bueno”, y sin embargo vemos que es fácil escuchar el término “personas” para “lo malo”, ¡en este caso se cumple lo “políticamente correcto” del lenguaje no sexista!, cuando en esta ocasión el ser hombres es lo relevante y oportuno explicitar.

Hemos visto a las “madres de los asesinos” manifestarse con dolor y estupor. Todas son madres de chicos, alguno menor, casi unos niños ¡Pensemos! Todas las madres de chicas musulmanas que viven en cualquier país europeo pueden estar bastante tranquilas porque la probabilidad de que les ocurra a ellas es muy baja. Sus hijas no van a ser las que aparezcan una mañana en los periódicos. Si seguimos aplicando perspectiva de género, alguna chica puede “quedarse enganchada” por medio de “una dependencia emocional” hacia un novio radicalizado y compartir sus ideas, (nunca es al revés) o puede seducirle el viaje a Siria para “atender” a los soldados del Estado Islámico. A alguna que le ha ocurrido eso, enseguida ha comprobado el horror de lo que le espera respecto al abuso y la violencia sexual.

Pero son muy pocas. A las hijas musulmanas de segunda y tercera generación que disfrutan de una “convivencia occidental” en paz y en Igualdad parece que les está seduciendo más el estudiar.

Las madres de hijas musulmanas que viven en países “occidentales” aprovecho para decir que tienen la oportunidad de hablar de todo esto, de cómo tienen que ser los hombres, de cómo han de ser las mujeres y por qué, de cómo han de ser tratadas por ellos, o por qué el Islam es una religión de Paz, amor, igualdad y respeto, y a ellas hacer “esa barbaridad nunca se les ocurriría”. (Esto aplicable a todas las religiones).

Dicho de otro modo: todos aquellos hombres machistas que se resisten a la modernidad, y piensan que los hombres occidentales son flojos, humillados en su hombría por las mujeres, y lo que piensan que tienen que hacer es imponerse por las armas y la fuerza, o pasar a la posteridad como mártir guerrero tienen en el yihadismo o versiones salafistas del islam un lugar ideal.

Estoy convencido de que esta es una de la soluciones a largo plazo: el empoderamiento integral de las mujeres. Tanto las mujeres del “feminismo islámico”, como las mujeres que no se identifican como feministas, pero trabajan por su progreso; como las mujeres laicas o “laicistas” que se han criado en contextos culturales musulmanes, tienen mucho que decir tanto en la convivencia cotidiana con los hombres con los que se relacionan, como con una colaboración ciudadana con los cuerpos y fuerzas de seguridad de los estados. Si somos capaces de hablar claro y desarrollar los debates, incluido principalmente los centros educativos, ¡ellas!, podrán detectar cuando salgan con ellos. Ni que decir tiene, hasta que los propios hombres de toda condición (en este caso hombres de culturas islámicas) hagan el proceso de reflexión sobre su masculinidad y el uso o no de la violencia.

Decíamos que no es fácil reclutar mujeres para el Daesh. Tanto es así que hemos escuchado el horror de soldados del ISIS que han entrado en un pueblo, han asesinado a todos los varones, incluso a los niños y han “raptado” a las mujeres para hacer las funciones de limpiadoras, cocineras y fundamentalmente prostitutas. Las necesitan. Esa vida de esclavitud es tan horrenda que se mueren en dos o tres meses, y “hay que reponerlas”. (Perdonad el lenguaje pero esta es la realidad). Supongo que todo el mundo ya sepa reconocer estas funciones como elementos de las desigualdades o violencia de género, ¿verdad?

Llevamos ya muchos años insistiendo. Y cuesta mucho que todo esto de los estereotipos de género entre en el discurso principal, en los esquemas mentales de nuestras cabezas.

Ahora no hablo de todo lo que se dijo en la trilogía sobre los lobos solitarios tratando los atentados terroristas con perspectiva de género, para la revista de AHIGE Hombres Igualitarios. Tampoco me ocupo ahora de los posts sobre prácticas religiosas y género (Buendía 2011: Espiritualidad masculina liberada de patriarcados religiosos). Invito a leer otras entradas: Si mi dios te hace daño, desconfía de mí, de agosto de 2016 y trilogía sobre masculinidades musulmanas.

Miro la foto de los periódicos y veo a doce hombres, de sexo masculino y con dos grupos de edad. Voy a resumir mucho. Por un lado el cabecilla, imán de Ripoll, (habrá otros por encima en la jerarquía seguramente) un hombre con más edad, y que podemos suponer que es el que tiene las ideas de odio y violencia más asentadas, así como más experiencia para manipular e interconectar su discurso violento con elementos religiosos. Ha tenido más tiempo.

A nada que investigues en sus vidas personales son todos hombres muy machistas. El patriarcado con toda su poderosa pedagogía tiene un caldo de cultivo sociocultural muy adecuado aquí.

El patriarcado religioso y los hombres violentos tienen tejidas sus conexiones, como ya hemos hablado más veces.

Por otro lado, veo once chicos muy jóvenes, algunos menores de edad, no han tenido tiempo de pensar por sí mismos, o de madurar sus ideas.

Por eso una vez más es importante la educación.

Los jóvenes terroristas son chicos “desubicados” entendiéndolo en este contexto que he ido explicando. Pueden parecer integrados en otros aspectos, pero la violencia y las armas les seduce y deberíamos analizar por qué. Están construyendo una masculinidad frustrada, “poco importante”, insegura, quizá sin futuro laboral con la importancia que esto tiene para la identidad, el “éxito”. Tienen “la necesidad de ser héroes”, y darle un sentido a su existencia con mayúsculas. Están muy desubicados en su relación con las chicas, intuyen perfectamente que están en desventaja en una sociedad igualitaria. Este aspecto llevaría mucho tiempo desarrollarlo, pero pensadlo, es lógico. Hay mucho resentimiento y fuerte deseo de reafirmar la masculinidad, al estilo de “antes”, como los “guerreros medievales”.

No se nos olvide que nos va la vida en ello, porque hay que comprender para poder prevenir.

Como esta categoría de análisis es tabú, no hay reflexiones, ni auto-reflexiones sobre estos temas. Ser hooligans de un equipo de fútbol ya no les es suficiente. Formar parte de una banda neonazi, o de una tribu urbana delincuente, no es propio de su cultura en este caso. El “islam ideológico radicalizado” es una marca muy poderosa y organizada. Tienen un marketing muy poderoso, y queda demostrado que su producto es vendido y es comprado, aunque rompa nuestros esquemas. Si se intenta comprender con esta clave resulta más fácil.

Marca potente lo puede ser también “las mafias” o los “narcotráficos”, aplicados para otras culturas. (Todo se puede solapar). Cuando les ofrecen esa “marca potente” que les permite pasar a la acción, muchos se dejan lavar el cerebro. Tiene su lógica. Esto no ha hecho más que empezar. La captación de soldados en esos otros temas lleva quizá más años de investigación.

Desde este blog, como científicos sociales, pretendemos explicarlo resaltando nuevos marcos necesarios. El problema es más capilar. Más complejo. Cuanto más complejo es un problema social más necesario es atender a todas las variables. Si no atendemos a la identidad masculina no avanzaremos. La violencia en el fútbol, las bandas latinas, los perfiles psicológicos de los miembros del narcotráfico, la violencia de género, etc. están relacionadas. Son diversas formas o concreciones de masculinidades tóxicas que se resisten a modelos de masculinidad contemporáneos.

Algunos “compradores” pueden tocar fondo con el consumo de drogas o el paso por la cárcel y encontrar allí a un líder que les promete empezar de cero y siendo mártir, redimirse y conseguir muchas vírgenes. (Esto tampoco parece que seduzca a muchas chicas).

En este caso de Barcelona y Cambrils no ha sido el caso de chicos marginales en sentido estricto. Son chicos aparentemente “normales”, con cuidado de no llamar la atención. Analizando los manuales de instrucción yihadista a los que hemos tenido acceso se aprecia precisamente eso, unas recomendaciones de que “no llamen la atención”, vistan y vivan como occidentales, se oculten, y no parezcan creyentes radicalizados.

La radicalización “intencionalmente oculta” permite que no tenga que ser radicalización muy rápida. Los otros, los chicos marginales, “no integrados” (todo entre comillas) puede que estén fichados, se les puede seguir, y por eso la radicalización tiene que ser muy rápida. De hecho, la labor policial ha resultado muy exitosa en cientos de detenidos. Parece ser que se han evitado algunos atentados así.

Insisto, hasta hace poco, la excelente labor de la policía se centraba en aquellos radicalizados que se dejaban ver, que frecuentaban mezquitas salafistas, imanes con prédicas radicales, etc. Entre los éxitos policiales, y la colaboración cada vez más estrecha con la comunidad islámica, nos enteramos de un número alto de detenidos y atentados fallidos. Habrá que profundizar mucho por ahí y también respecto a la coordinación de policías autonómicas, estatales e internacionales.

En los casos anteriores de otros países europeos, algunos terroristas “abrazaron esa modalidad del islam” casi de la noche a la mañana. La cooperación ciudadana es muy importante.

Esta vez se ha dado una vuelta de tuerca. Sería muy bueno que por fin diéramos un paso más, y aprendiéramos esta lección.

Conclusiones:

  1. Es preciso para prevenir nuevos casos el atender a la educación y asumir la responsabilidad de tratar la violencia y a los varones jóvenes como objeto de estudio específico.
  2. Un tema a desarrollar es la captación y propagación de la ideología yihadista en internet, redes sociales, o en los chats privados de videojuegos. Práctica a su vez muy masculinizada y con contextos muy machistas.
  3. Repetimos que la colaboración de las mujeres de culturas islámicas es fundamental. Están bien posicionadas. Son ellas las que pueden detectar quién de sus maridos, padres, hijos, cambian de conducta, tienen una visión de la religión diferente, más viril, agresiva, violenta, vengativa, castigadora, etc. Tanto los imanes, como los padres, maridos e hijos pueden ocultarse hasta un punto “irreconocible”, de tal forma que lo hace muy difícil. La convivencia con “potenciales terroristas” empieza a tener similitudes con la convivencia con “pederastas”. (La islamofobia en sentido amplio no deja de ser “echar la culpa a personas próximas). La frontera entre “denunciar y consentir” es compleja.
  4. Si analizamos el corpus ideológico de las versiones violentas del islam veremos claramente que los odios hacia “occidente”, nuestras señas de identidad que en teoría decimos admitir, tienen mucho que ver con valores relacionados con la igualdad de género, la capacidad de agencia de las mujeres, la lucha contra la homofobia, los sexismos, o los estilos viriles de los guerreros patriarcales. La democracia, los derechos y libertades les estorban precisamente porque se hacen inclusivos hacia mujeres y homosexuales, y creyentes de otras religiones. (En este momento parece que el Daesh es quien se ha dado más cuenta de esto). El Islam es otra cosa y habrá de recorrer el mismo camino hacia la Igualdad que el resto de religiones.
  5. Ningún grupo social está libre. Si hemos sido capaces de explicarnos bien, se entenderá fácilmente el riesgo que hay de que grupos de varones europeos y occidentales se agrupen y pasen a la acción contra mezquitas y musulmanes de buena voluntad (el 99%). Espero que policialmente se controle y se evite a tiempo, antes de que haya personas muertas por ese lado, producidas por grupos neonazis. El islam radical necesita la islamofobia.
    No quisiera ver a madres católicas manifestarse con horror y estupor porque sus hijos varones, no conformes con trapichear con drogas, apalear mendigos, o salir en manifestaciones contra las personas musulmanas, estudiantes de la ESO o ninis sin empleo, pasaran a la acción matando infieles del otro lado.
  6. Repetimos una vez más. Los hombres no somos violentos por naturaleza, ni por culpa de los genes, ni por un instinto irrefrenable o por locura. Es algo aprendido. Es un problema de educación. La educación es la clave, pero hay que considerar en los diagnósticos y las medidas que se tomen, las identidades masculinas no violentas. Incluye toda la educación emocional de los varones especialmente adolescentes. Los terroristas en última instancia son reclutados por un captador que maneja todo tipo de afectos y sentimientos como si de una secta destructiva se tratara. Una educación en igualdad en los centros educativos,  con sus debates abiertos, explicitando ideas y emociones, sobre la violencia tanto como herramienta para resolver conflictos como rasgo de identidad, explicitando estilos de masculinidad y feminidad. Haciendo diagnósticos con todas las variables.

¹ Este artículo se publicó originalmente en el blog de Manuel Buendía Bercedo, ¡Que tengas un BUNEDÍA igualitario!, el 24 de agosto de 2017.