Hace unos años la palabra poliamor pasaba en nuestro país desapercibida. Ahora, poliamor se ha convertido en una de las palabras más buscadas en Google en el último año; se le dedica un espacio en los medios digitales, las editoriales y librerías comienzan a ver una demanda por parte de sus clientes y la palabra poliamor empieza a “sonarnos” sin previamente haber tenido algún tipo de contacto directo con ella.

Pero, ¿sabemos realmente de qué estamos hablando? ¿Es poliamor lo que nos venden algunos medios? ¿Es poliamor aquello que esta en boca de todxs?

Hace unos meses me topaba con un artículo algo desafortunado de eldiario.es titulado “Poliamor: ¿amor libre o neoliberal? . El autor hace un buen resumen de lo que es el sistema neoliberal, pero confunde durante todo el artículo el poliamor con el amor líquido o de consumo. Y no solo el autor del artículo considera equivalentes los conceptos de poliamor y amor líquido, sino que la amplia mayoría de la población así lo cree, algo habitual con lo que me he ido encontrando.

Vayamos por partes, ¿Qué es el neoliberalismo?

El neoliberalismo es una corriente económica y política, una fase del capitalismo que toma fuerza a partir de los años 80. En el sistema neoliberal el consumo se torna protagonista y aparece de forma Interseccional en múltiples contextos. El sistema neoliberal nos coloca en una situación de competición constante con los demás y con nosotros mismos por consumir la mayor cantidad de bienes, experiencias, conocimientos y personas posibles.  Para este sistema tenemos que ser “El/la que más…”. El que más sabe sobre un tema determinado, tenemos que estar en constante formación (para no ser menos que nadie); tenemos que ser emprendedores, el que más se desarrolla como individuo particular; el que más bienes apreciados consume, el que obtiene el último modelo de móvil recién puesto a la venta; ser el que mas viaja, el que más países visita; el que más experiencias tiene, el que más experiencias con otras personas tiene (sobre todo a nivel sexual, donde si encarnas una masculinidad tradicional, es común hacer gala de ello ante tu grupo de amigos). El sistema neoliberal nos “invita” a no apegarnos a lo que consumimos (experiencias, bienes, conocimientos…), pues si nos apegamos y nos sentimos cómodos con nuestro IPhone 8 no consumiríamos el IPhone X (aunque el 8 siga estando en perfecto estado) y el sistema se colapsaría. En el sistema neoliberal nos sentimos constantemente vacíos, y por mucho que consumamos, nunca nos llenamos del todo. El sistema neoliberal nos crea una necesidad innecesaria.

Ahora que tenemos una muy breve síntesis del sistema neoliberal, vamos a explicar que es el amor de consumo o amor líquido:

Zygmunt Bauman, 1925-2017

“Amor líquido” es un trabajo del sociólogo polaco Zygmunt Bauman. Amor líquido se incluye dentro de su obra sobre la modernidad líquida, un término acuñado para conceptualizar y visibilizar la nueva manera de relacionarnos y vincularnos interpersonalmente. Bauman hace referencia al modelo neoliberal del cual surge la modernidad líquida y que establece el consumismo como acuerdo social que resulta de reconvertir los deseos, ganas y/o anhelos humanos en la principal fuerza de impulso y de operaciones de la sociedad (Bauman, 2007). En la sociedad de consumo impregnada por el sistema neoliberal, las personas nos convertimos en agentes y objetos de consumo. El amor líquido hace referencia a la forma de relacionarnos y vincularnos interpersonalmente en la modernidad líquida, en lo que a las relaciones sexo – afectivas se refiere.

El amor líquido orienta sobre las formas adecuadas de relacionarnos en la modernidad líquida. El amor líquido podría resumirse en las siguientes 5 características que recogen Sánchez-Sicilia y Cubells (2017) en su trabajo:

El amor líquido es Racional. El amor líquido huye de la emoción, del cariño, del afecto, del “dejarnos llevar”

Recuerde, nada de amor a primera vista. Nada de enamorarse… Nada de esas súbitas mareas de emoción que lo dejan sin aliento: nada de esas emociones que llamamos amor ni de esas a las que sobriamente denominamos deseo. Usted no debe permitir que nadie le arrebate la calculadora de la mano (Bauman, 2003, 38) (…) Las consideraciones técnicas no se llevan bien con las emociones (Bauman, 2003, 69).”

El amor líquido es Libertino (muestra libertinaje). El amor líquido huye del compromiso y la responsabilidad. Si estrechamos lazos con otras personas, que se mantengan flojos, para poder desanudarlos cuando queramos.

“Desconfían todo el tiempo del estar relacionados y particularmente de estar relacionados para siempre, por no hablar de eternamente, porque temen que ese estado pueda convertirse en una carga y ocasionar tensiones que no se sientan capaces ni deseosos de soportar, y que pueden limitar severamente la libertad que necesitan- sí, usted lo ha adivinado- para relacionarse… (Bauman, 2003, 8). (…) El compromiso a largo plazo es una trampa que el empeño de relacionarse debe evitar a toda costa (Bauman, 2003, 10)”

El amor líquido es Hedónico. El amor líquido huye del sacrificio, de las situaciones menos agradables de las relaciones; en su diccionario no existe la palabra “ceder”

“Los seres humanos esperan (…) degustar las dulces delicias de las relaciones evitando los bocados más amargos y menos tiernos; como lograr que la relación les confiera poder sin que la dependencia los debilite, que los habilite sin condicionarlos, que los haga sentir plenos sin sobrecargarlos… (Bauman, 2003, 9) (…) Los habitantes de nuestro moderno mundo líquido (…), ¿Qué clase de consejo están buscando realmente? ¿Cómo anudar la relación o cómo por si acaso- deshacerla sin perjuicio y sin cargos de conciencia? (Bauman, 2003, 12).”

El amor líquido es Superficial.  El amor líquido huye de profundizar en la relación, en dedicar tiempo y energía en conocer a la otra persona. Pasamos por las vidas de los otros de la forma mas fugaz y superficial posible, no vaya a ser que se nos adhiera un poco de cariño en la interacción y se nos vaya “la calculadora de la mano”

El amor líquido es generalmente Virtual. Las relaciones virtuales, o al menos las aplicaciones, webs… Tienen la ventaja de ser aplicaciones líquidas, las relaciones que allí se establecen son superficiales, hedónicas… no se trata de una interacción cara a cara, sino una de fácil acceso y salida.  Tinder, Grindr, Badoo… se desarrollaron por una demanda social del mundo líquido. Dentro de estas aplicaciones hay personas con diferentes intenciones y formas de entender las relaciones. Personas que buscan pareja para toda la vida, quienes buscan sexo sin compromiso, quienes esperan que aparezca alguien con una mentalidad abierta sobre las relaciones… Independientemente de la razón final por la que personas concretas usan estas herramientas, las herramientas son líquidas per se.

Ahora que sabemos lo que es el amor líquido y qué es neoliberal. ¿Qué no es amor líquido? El amor líquido no es amor romántico, no es poliamor, no son relaciones abiertas, no es intercambio de parejas…

Vamos a centrarnos ahora en desmitificar esta idea de que lo que no es romántico es líquido y viceversa, y a demostrar que otras formas de relacionarnos fuera de este binarismo romántico – líquido son posibles.

Hace unas semanas viendo “Ven a cenar conmigo” un programa emitido en Cuatro, uno de los concursantes se presentaba y decía “Yo soy poliamoroso y esas cosas, me gusta eso de ser libre”.

¿Es el poliamor libre? ¿Cuánto de libre? ¿Qué son “esas cosas”? ¿Qué es y no es entonces el poliamor?

(Spoiler: Esta persona daba la impresión de no tener la más mínima idea de lo que hablaba)

El poliamor es una forma de entender como nos relacionarnos sexo-afectivamente, donde no tienen cabida los mitos del amor romántico ni los principios del amor líquido. El poliamor tiene que ser consensuado entre las personas que forman parte de esta relación, tiene que ser ético, y consciente de hasta donde somos capaces o no de llegar. En el poliamor no es necesario que haya una relación sexo-afectiva entre todas las personas que componen la relación. Puede haber una pareja principal dentro de una triada, una “cuatreja”… Asimismo, el poliamor tiene que ser feminista: no nos vale seguir reproduciendo el mismo sistema del amor romántico, pero siendo esta vez más de dos personas, que condicionan y subordinan a las mujeres en favor de la libertad y falta de responsabilidad del hombre. Kate Millet (1970), haciendo constar la falta de responsabilidad del hombre en las relaciones afectivo-sexuales, recogía que “La monogamia es solo monogamia para la mujer”; no podemos reproducir los mismos patrones y hablar ahora de “El poliamor es solo poliamor para el hombre”.

El poliamor suele recibir críticas de parecerse demasiado al amor romántico. Por tanto, si con algún sistema hay que relacionarlo, a modo crítico, sería con el amor romántico y no con el amor líquido o neoliberal. Pero, ¿Por qué no es neoliberal el poliamor?

El poliamor no huye de lo emocional, de lo afectivo, del cariño… Al contrario, si hay algo que caracteriza al poliamor (ético, consensuado y consciente) son los cuidados. En una relación poliamorosa entre tres o más personas, los cuidados son fundamentales, la atención, la empatía, la responsabilidad afectiva…

El poliamor no huye del compromiso y la responsabilidad Las personas que componen la relación tienen que ser conscientes y responsables de cumplir los compromisos y acuerdos que han pactado para que esta fructifique.

El poliamor no es sufrimiento, pero no huye del sacrificio: En el diccionario del poliamor, la palabra “ceder” aparece constantemente. Es sacrificio cuando no antepones tus celos a la libertad del otro. Aparece cuando siendo la persona nueva en la relación, empatizas con la pareja de tu pareja y no quedáis con tanta asiduidad hasta que gestionen mejor sus celos e inseguridades. Aparece cuando tus inseguridades frenan la decisión de iros a vivir juntxs al mismo hogar, pero gracias al tiempo y energía que comparten contigo lxs otrxs, esas inseguridades se disipan y os embarcáis en esta nueva “aventura”.

El poliamor no huye de profundizar en la relación con las otras personas. Las personas inmersas en una relación poliamorosa invierten mucho tiempo y energía en ella (lo mismo o más que en una relación monógama).

El poliamor no es promiscuo ¿Os imagináis esta inversión de tiempo, energía, cuidados, afectos, responsabilidad, compromiso, profundidad… con tantas personas? Si hay algo que difícilmente se puede relacionar con la promiscuidad es el poliamor. Al contrario, si hay un sistema que puede relacionarse con la promiscuidad, es el amor líquido (y con cuidado, que primero habría que definir qué es ser promiscua/o, la connotación que tiene y donde se pone la línea para considerarlo).

Pd: Cuidado con esas personas (sobre todo hombres) que se empapan la boca con la palabra poliamor (o relación abierta) y sudan neoliberalismo y amor líquido por los poros.

¿Cuál es la visión general que se tiene de las relaciones contra- normativas?

¿Qué ocurre normalmente cuando le planteamos a una persona que tenemos una concepción abierta del amor?  Adelante ejemplo:

  • Juanjo: Carla me comentó ayer que se acostó con un tío que conoció en la fiesta de Marta. Hoy estoy mejor, pero cuando me lo dijo fue como si un puñal me atravesara el estómago
  • Carlos:  A ver Juanjo, lo que no entiendo es por qué te duele tanto si tenéis una relación abierta ¿no?
  • Juanjo: Si, tenemos una relación abierta, y me duele porque la quiero y estoy aún aprendiendo como gestionar mis celos
  • Carlos: Es que no lo entiendo, ¡si la quisieras no dejarías que se acostase con otras personas!
  • Juanjo: Ya sabes que decidimos ser libres para tener relaciones sexuales con otras personas, y que nos queremos igual o más de lo que os queréis Marta y tú en vuestra relación cerrada…
  • Carlos: Pero… entonces… ¿Carla y tu sois follamigos o qué?

¿Por qué nos cuesta tanto entender que hay otras formas de sentir? ¿Por qué solo concebimos las relaciones sexo-afectivas dentro de este binarismo, romántico o líquido?

Porque es el imaginario del que disponemos. En nuestro esquema mental por lo general solo existen dos formas de relacionarnos sexo-afectivamente posibles, relación monógama o rollo/follamigo. Y cuando alguien nos plantea otra posibilidad que no se corresponde con ninguna de estas dos concepciones, ocurre lo que acabamos de relatar con Juanjo y Carlos. Carlos recibe la información de Juanjo y procura ajustarla a su esquema para entenderlo, la relación entre Juanjo y Carla no es monógama, ni es un rollo, es una relación abierta estable y consolidada. Pero claro, se puede acostar con otras personas, por lo que no es una relación de pareja habitual. Entonces Carlos lo ajusta a lo que en su esquema mental se parece más: un rollo o una relación de follamigos, porque ambas formas de relaciones se parecen en que no hay un compromiso de fidelidad.

Dentro del amor, y las relaciones sexo-afectivas, las posibilidades son infinitas. El amor romántico y el amor líquido operan de forma inconsciente en nosotros para generar individuos relacionados siempre de la misma manera. En las relaciones contra-normativas como el poliamor y las relaciones abiertas, la relación se ajusta a lo que quieren y pueden las personas que la componen.

 

Bibliografía en la que se apoya el artículo

Bauman, Zygmunt (2003). Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Zygmunt (2007). Vida de consumo. Buenos Aires: Fondo de la Cultura Económica.

Sánchez-Sicilia, Alejandro y Cubells, Jenny (2017). Amor, Posmodernidad y perspectiva de género: Entre el amor romántico y el amor líquido. Investigaciones feministas: En prensa.