Entrevistamos a Ian Schiffer, socio de AHIGE Madrid desde septiembre del 2017 y que trabaja como profesor de inglés en un Instituto. La entrevista se realiza en castellano y la hemos revisado para que se pueda entender mejor, porque para Ian el castellano es una lengua extranjera y a veces le resulta difícil poder expresar sus ideas con todos los matices.

¿Cuál ha sido tu trayectoria anterior, antes de hacerte socio?

Soy de Los Ángeles (California). Tengo 23 años. En mis últimos años como estudiante he conocido algo sobre las masculinidades en el mundo sanitario. En este momento me parece importante reflexionar sobre ello, porque tiene que ver con mi identidad. Practicaba muchos deportes. Hay una cultura de silencio en lo que tiene que ver con la violencia, las violaciones y otros pequeños abusos a mujeres. Pienso que es importante, no tan solo por mi novia, por mi madre o mi hermana, sino porque soy hombre, porque quiero crear una masculinidad más sana mentalmente. No sé si me explico bien. Me parece importante que los hombres puedan expresar emociones, llorar, relacionarse de forma real con otros hombres.

¿Qué conoces del movimiento en los Estados Unidos?

No estoy muy informado y por eso he hablado con Jamie Utt. El trabajo con hombres en los Estados Unidos está en manos de mujeres, personas sin género y hombres afroamericanos, también latinos. Hay también hombres blancos, pero trabajan sobre todo en la responsabilidad. Creo que los blancos como yo es importante que escuchemos a los hombres afroamericanos y latinos, porque consideramos importante la interseccionalidad¹ y la solidaridad internacional. Hay muchas oportunidades, porque en California somos una sociedad bilingüe. Tenemos mucha colaboración con México. En los Estados Unidos pensamos que nuestro trabajo es el centro del Universo y no nos preocupamos mucho del mundo. Por eso es importante la solidaridad con el mundo y sin poner a los hombres en el centro. Por ejemplo, vamos a poner en el medio a las mujeres y a las personas trans, afectadas por la violencia, por el machismo.

“En los Estados Unidos, Trump nos quita la máscara; es un síntoma de un sistema tóxico”

¿Qué es lo que te ha motivado a plantearte tu identidad como hombre? ¿Ha sido una influencia del feminismo, de tu pareja, del contacto con estos grupos, todo junto…?

Mi viaje para mí sobre todo ha sido leer y escuchar a estos grupos. También a críticos feministas como Bell Hooks y el Combahee River Collective, buenos libros como The Insight Anthology o The Will to Change: Men, Masculinity, and Love. En este momento no soy activista. Pero tengo que caminar y hablar. Quiero ser feminista y activista, pero no soy yo quien lo decide; son las mujeres las que me dirán si lo soy. Es un trabajo de toda la vida. Intento serlo, pero para mí ahora es un trabajo de escuchar y leer, de ir a manifestaciones, de contribuir con dinero a los grupos. El hombre blanco no tiene que ocupar mucho espacio. Tengo que hablar con otros hombres como yo y hacerles ver su sexismo, su racismo, su homofobia y estas cosas, que están tan interiorizadas. Yo, por ejemplo, en el pasado he sido muy homófobo y ahora para mí es un viaje destruir esta creencia. Quiero crear esta inquietud en los chicos. Por esta razón estoy en AHIGE. Quiero convertirme en un modelo para mis alumnos, ahora en Madrid y luego cuando regrese a los Estados Unidos. Quiero también trabajarme a mí mismo también.

Según tu conocimiento, ¿cómo funcionan estos grupos en los Estados Unidos?

Depende de la localidad, porque los EEUU son muy muy grandes. Hay organizaciones en cada estado, en cada ciudad. En Washington DC, por ejemplo, hombres contra las violaciones (“men can stop rape” ). Hacen trabajo en educación y en las cárceles. Trabajan también en temas de violencia de pareja. Tienen que trabajar mucho en temas de violencia interpersonal, en violencia armada (¡en los EEUU hay tantas armas, tantas pistolas!). La primera causa de muertes es la violencia armada, los suicidios, la mayoría por hombres. Está claro que la culpa es de una masculinidad muy tóxica, que no nos deja hablar de nuestros sentimientos, de nuestras relaciones, de cuando estamos tristes. Esto provoca violencia contra uno mismo, contra los grupos de “diferentes”, contra las mujeres, contra las personas transgénero, etc. Por eso mismo es importante poner en el centro las personas transgénero afroamericanas, que son las que están más impactados por la violencia.

¿Cómo definirías las relaciones de estos grupos con los movimientos feministas norteamericanos? 

Los grupos de afroamericanos y latinos están más relacionados con los movimientos feministas que con los hombres blancos. Los líderes del movimiento son mujeres. Ellas reivindican estar al frente por ser las más afectadas por la violencia. Es importante dar dinero a los movimientos de mujeres afroamericanas y latinas. Como en Dinamarca y en países del Norte de Europa, tenemos que sostener las políticas de apoyo al trabajo más importante del mundo, que es el cuidado de las criaturas.

¿De qué manera ha impactado el movimiento “Me too” (“Yo también”) en los hombres?

Para los hombres es muy fácil colgar algo en facebook o poner un “me gusta” sobre este movimiento. Esto es algo simplemente “perfomativo”. Para las mujeres no. Por eso es importante el trabajo de los hombres consigo mismos. Necesitamos tiempo, dinero, recursos para trabajar a nivel local con los hombres, con los grupos. Hacen falta hombres que trabajen con sus amigos. Y si los amigos no quieren reflexionar, pues hemos de ser valientes y romper la amistad con ellos hasta que cambien de opinión. Esto es muy movilizador. Nadie quiere reconocer su responsabilidad en el sexismo, en las violaciones, en las violencias. No es popular. Y sin embargo, estoy seguro de que todos los hombres conocen a alguien que es violador o abusador. Frente a la imagen de que un violador es alguien en la sombra, resulta que son los padres, los tíos, los amigos. Hay que sacar estos temas a la conciencia. Es importante la responsabilización. No se trata de hombres “buenos” frente a “malos”. Se trata de un sistema en el que todos los hombres tenemos privilegios.

¿Qué acciones se están haciendo contra un presidente como Trump, manifiestamente sexista, homófobo, racista, etc?

¡Uf! Podría hablar dos horas sobre esto. Trump es un representante del machismo, de la falta de cultura, del corporatismo² , del capitalismo… Trump nos quita la máscara de los EEUU. Tenemos una cultura de violaciones a esclavos y esclavas en el pasado, que une racismo con sexismo. Sobre esto no se habla. Es como en España: si aquí no se ha hecho una revisión del pasado fascista, en los EEUU tampoco. Y el fascismo en mi país ha ganado otra vez, este año. Trump es una persona, pero es un síntoma de un sistema muy tóxico que ataca a todas las personas que no son blancos, ricos ni hombres heterosexuales.

¿Hay alguna relación del movimiento norteamericano de hombres con el movimiento pacifista? Lo digo porque los EEUU llevan a cabo una política manifiestamente belicista en el mundo. Y esto sería como un machismo a nivel internacional.

Queremos exportar nuestra versión de democracia, que no es verdadera democracia. Imponemos dictadores o dirigentes que son los más machistas (como Trujillo en la República Dominicana o tantos otros). Más de 50% de nuestros impuestos van para el ejército y esto indica a qué damos importancia en nuestra vida. Pero en el país hay un gran movimiento de gente que quiere destruir este sistema racista, sexista e imperialista. Este movimiento está relacionado con la defensa de los pueblos indígenas. Tenemos que conectar con este movimiento indigenista, puesto que los indios están muy maltratados.

¿Aquí qué actividades desarrollas como profesor? ¿Notas diferencias ente los chicos de aquí y los de tu país?

Voy a intentar hablar de patriarcado y machismo en mis clases, tanto en inglés como en castellano. ¿Las diferencias con mi país? En los Estados Unidos los hombres no quieren hablar sobre nada. En España los hombres reconocen el machismo, pero esto generalmente se toma como una broma, como motivo de chistes sexistas. Sin embargo, hay muchas coincidencias entre las reacciones en ambos países: se intenta eludir responsabilidades en las violaciones, abusos y acosos hablando de falsas acusaciones. Cosa que no es verdad: el 90% de las acusaciones son reales, son ciertas. En España los hombres manifiestan su amor por otros hombres con más libertad. En los EEUU es más duro; no podemos manifestarnos como aquí.


Notas al pie:

¹ Relación entre los movimientos sociales de todo tipo: entre los que se plantean las desigualdades de género con las de raza o clase.

² Política de defensa de las grandes corporaciones y de sus privilegios.

 

Para saber más: