V ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE VARONES ANTIPATRIARCALES.

Octubre 1, 2016

Corazones en movimiento.

Quinto Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales

Un encuentro de varones que no quieren ser machos.

Autor: Jhonny Reyes Peñalva (corresponsal en Uruguay).

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El fin de semana del 13, 14 y 15 de agosto tuvo lugar en Argentina, más propiamente en la ciudad de Córdoba, el “V Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales”. Un encuentro que venía abarcando solo a los colectivos y organizaciones de varones de Argentina y algunos otros países, pero que en este caso fue el primero con carácter propiamente latinoamericano, incluyendo además organizaciones políticas de la izquierda independiente argentina. Esta intentará ser una crónica desde mi experiencia personal, pero también como integrante del “Colectivo de Varones Traidores de Papá”, al cual pertenezco y dentro del cual buscamos consolidar prácticas que se alejen del machismo, el lesbohomobitransodio[1] evitando que nos victimicemos como, dentro de una clave profeminista y con un horizonte antipatriarcal.

Algo de historia en relación a los encuentros de varones
Estos encuentros se vienen sucediendo desde 2012, de parte de varones, organizados e independientes, de diversas orientaciones sexuales, por lo general con cercanía a “las izquierdas” y de diversas creencias espirituales (aunque son claras las posiciones anticlericales), hasta ahora en Argentina. A nivel general, hay ciertas características que permiten hablar de varones que buscan cuestionar la heteronorma[2], que participan en organizaciones de base, dentro de ciertas prácticas de lo que se denomina la izquierda independiente en Abya Yala, y tienen la autonomía / independencia de las instituciones del Estado como una de sus características más destacadas.

Dentro de esta amalgama de varones hay cuestiones en común que son las que trazan un camino cuyo recorrido busca ser común:

  • la mayoría de estos varones reconocen al movimiento feminista como una de las influencias importantes de sus vidas,
  • se oponen a la intervención de la iglesia en el Estado,
  • defienden fuertemente el aborto y
  • cuestionan al clásico macho heterosexual de toda la vida, viviendo de forma disidente al modelo del macho, en diferentes matices, pero que pueden ir desde el uso de la conocida falda, maquillaje en ojos y labios, pendientes, a ropa que pone en juego todos los prejuicios heteronormativos para habitar las calles desde lo que algunos llaman “desobediencia marica”.

 


La mayoría de estos varones reconocen al movimiento feminista como una de las influencias importantes de sus vidas; se oponen a la intervención de la iglesia en el Estado; defienden fuertemente el aborto y cuestionan al clásico macho heterosexual de toda la vida, viviendo de forma disidente al modelo del macho.


También encontramos varones de organizaciones de izquierda que no participan de la democracia formal que buscan de manera prefigurativa[3] anticipar la sociedad anhelada desde sus prácticas, que podríamos reconocer en algunas organizaciones libertarias, por ejemplo.

Los hay que hablan desde las masculinidades desarrollando una postura más académica, o quienes hablan desde un lenguaje más callejero, con la urgencia de los territorios y de poner el cuerpo directamente en un sistema que moldea machos bajo la amenaza de anularte o dañarte.

Están quienes trabajan en violencia y quienes viven esa violencia. Nos encontramos a gente que hace del arte su activismo y parten de su trabajo en las áreas de educación, salud o trabajo una herramienta para la transformación social.

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Mi experiencia como integrante del Colectivo de Varones Traidores de Papá

Quiero hablar brevemente de “Traidores de Papá”. Somos un grupo de personas que nos identificamos como varones (por el momento) y que desde principios del 2014 nos venimos juntando de forma casi semanal (salvo algunas razones de fuerza mayor o los descansos de nuestros trabajos). Comenzamos a hacerlo con la idea de trabajar nuestros machismos, de ser menos jodidos y más humanos, con el convencimiento que no lo hacemos porque seamos unos tipos “cool”, sino porque nos reconocemos ejerciendo privilegios de vivirnos como varones en este capitalismo patriarcal. Entendemos que para lograr el mundo que queremos, es urgente asumir las interpelaciones que nos realizan los feminismos, intentando ir por caminos que vayan en un mismo sentido que el movimiento feminista, pero sobre todo poniendo nuestro énfasis en hablar, dialogar y confrontar con otros varones, antes que buscar un lugar de protagonismo o reconocimiento, dinero, e incluso sexo.

Comenzamos a reunirnos en instancias a las que llamamos “cómo estamos”, porque tenían esa lógica. Se trataba de hablar de nuestros miedos, esperanzas, retrocesos, cambios en relación a nuestros comportamientos, palabras y vivencias patriarcales. Intentamos desconectarnos del sistema de las formas que podamos encontrar y, a partir de lo que construimos, contagiar en otros varones la desobediencia a la ideología del machismo, que despedaza, explota, viola, mutila, mata mujeres cada día. Reflexionamos que la gran mayoría de quienes matamos, explotamos, violamos, mutilamos somos varones (no nos contamos por fuera nosotros, no podríamos). Incluso entre varones, somos los varones los grandes devastadores del mundo.

Como decía, comenzamos con esas reuniones “cómo estamos”. Luego pasamos a tener otro tipo de reuniones, las reuniones “políticoafectivas”, en las que hablábamos de temas más “abstractos”, relacionados no tanto con nuestra experiencia íntima sino con los temas que nos preocupa trabajar y hacer algo de cara a lo público: varones en el feminismo, cómo confrontar a varones en la vida cotidiana, qué posición tomar en relación a determinados temas, qué prácticas liberadoras nos vamos dando que nos alejen de las clásicas actitudes patriarcales. Intentamos hacerlo sin competir, sin juzgarnos, pero tampoco siendo condescendientes con nosotros. En otras palabras, nos apoyamos para cambiar.

marcha-nacho-alonsTambién tuvimos reuniones “temáticas”, (no hicimos más de una hasta ahora).  Luego de un año y medio de autoconstrucción, de pensarnos íntimamente y sin mucho contacto con otras organizaciones, colectivos o personas, estamos saliendo a tejer rebeldías con otras agrupaciones con las que sentimos que podemos construir otras formas de habitar el mundo.

 Además de hacer talleres (“nuestros machismos”, “ellas hablan, ellos escuchan”, por ejemplo), realizamos una varieté artística, dos cines debate, y estuvimos co-organizando una fiesta-baile junto al colectivo de mujeres “Minervas”.

Hemos participado de los dos encuentros anteriores en Argentina, uno en La Plata y el otro en Rosario, y pudimos llevar dos talleres: en el primero, “Eurocentrismo, colonialidad y patriarcado”. En el segundo, “Resistir desde la propia fragilidad”.

Ahora estamos en un momento en el que necesitamos volver a meternos hacia adentro para continuar revisando nuestras prácticas desde la propia piel y sin tantos academicismos, lecturas o posicionamientos militantes (que conocemos y nos quedan cómodos, pero no nos interpelan tanto). La idea es seguir intentar cambiar nosotros para buscar contagiar cambios en otros varones.

falda-y-espalda-milpa-de-libertad(Y buscamos trabajarnos por razones como ésta: yo me siento escribiendo tan cómodo este artículo y de pronto siento que me estoy con-moviendo tanto, me encuentro repetitivo, instalado en un discurso. Si bien no voy a cambiar mi “convencimiento” que presentarme como profeminista, entiendo que siento  satisfacción de que quien me lea me admire, y también de alguna manera siento que necesito trabajar más algunas cuestiones para salirme de este discurso de chico militante y luchador social, y sentir más, dentro y fuera de mí, una revolución. Es complicado moverse del lugar del “varón bonito”, que ahora tiene el privilegio de cuestionarse sus privilegios y puede seducir (en el amplio sentido de la palabra) a quien lo lee. O al menos puede generar un reconocimiento que si bien tal vez sea el precio a pagar para difundir formas antimachistas o anticolonialistas de entender el mundo, no dejan de ser una mirada privilegiada de universitario-clase-media que tiene dejos de intelectualoide izquierdoso. El ego no es algo que esta posición social ayude a desarmar, justamente. Mucho trabajo siento que tengo como varón ahora que cada vez más estoy metido en temas de masculinidades, profeminismos, diversidades y demás. Puto el que lee.)


Es complicado moverse del lugar del “varón bonito”, que ahora tiene el privilegio de cuestionarse sus privilegios y puede seducir (en el amplio sentido de la palabra) a quien lo lee.


Bien, en estas condiciones que vengo contando, fueron bajo las cuales nos dispusimos a formar parte de la organización del encuentro, en las tareas que el resto de varones que ya lo venían organizando, consideraran que fueran más pertinentes.  El cronograma comprendía diferentes actividades entre los tres días, que describiré brevemente.

 

Días de movimientos, emputecimientos, desmachismos y (pro)feminismos.

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El sábado 13 los colectivos, organizaciones sociales y personas independientes iban llegando y se acreditaban en la planta baja del Colegio Manuel Belgrano de la ciudad de Córdoba, mientras la gente se iba preparando para presentarse en la primera reunión plenaria del fin de semana.

Luego de las acreditaciones hubo una primera reunión general de apertura – en la primera planta- en la que se iban presentando las organizaciones individuales, los varones independientes, las que se denominan masculinidades disidentes, y varones trans que fueron un mayor número que la vez anterior. En esta primera plenaria se buscó generar dos preguntas disparadoras que permitieron a los grupos, organizaciones, colectivos o personas independientes pensar dos cuestiones que desde el Encuentro se deseaban problematizar: “¿Por qué vinimos al encuentro?” Y “¿Para qué organizarnos los varones?” La idea era que cada grupo, colectivo, agrupación o individualidad pudiera expresar qué le trajo a estar en el encuentro, para irnos conociendo más, saber con qué expectativas llegábamos, desde qué experiencias, desde qué lugares, y qué deseábamos compartir en el Encuentro. Era la primera plenaria de otras que había, para que esos más de 300 varones encontraran formas de entender cómo podemos organizarnos para decirle no a la violencia machista.


Se buscó generar dos preguntas disparadoras: “¿Por qué vinimos al encuentro?” Y “¿Para qué organizarnos los varones?”


La sorpresa fue, por ejemplo, saber que muchas organizaciones de la izquierda independiente se encontraban allí, y por primera vez el número de participantes de este tipo de organizaciones era mayor que los varones que participaban de los colectivos (se encontraban el colectivo anfitrión de Córdoba, el del  Buenos Aires, y el de Montevideo-Uruguay, Varones Desobedeciendo y Masculinidades en Fuga).

Al concluir todas las exposiciones por las que se comentaba por qué y para qué la organización de varones adquiría su importancia, se pasó a formar núcleos de base (es una forma de pasar a formar parte de un subgrupo dentro del encuentro, en el que se comparten tareas y también discusiones y convivencia, se duerme en el mismo salón del lugar con la idea de conocer personas de diferentes lugares, experiencias organizacionales y vivencias). Luego que quedaron conformados 15 núcleos de base integrados por 20 personas cada uno.

Desde la organización se anunció que los talleres ya podrían tener lugar, en los salones de la segunda planta (la mayoría de talleres se repetían entre sábado y domingo[4]), y más tarde habría un panel debate sobre violencia machista con diferentes voces que intentaban hablar desde sus lugares sobre cómo se podía problematizar las violencias machistas en nuestros territorios.

Por la noche del sábado hubo relax, cantos, abrazos, bailes. Canciones como por ejemplo: “Poder, poder. / Poder popular. / Luchar con las compañeras le gusta a usted, le gusta a usted. / Y ahora que estamos juntas, / Y ahora que sí nos ven. / ¡Abajo el patriarcado que va caer, que va caer! / ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!”, una conocida canción feminista, y otras más. Desde Uruguay llevamos una canción sostenida por dos estrofas que un músico uruguayo realizó a propósito de un baile que organizamos junto al colectivo feminista Minervas y que se llamaba Meneo Disidente y que comenzaba así: “Ay, pero qué rico cómo se siente, el meneíto meneíto disidente, / y cómo no vas a bailar, el meneíto antipatriarcal.”. Luego le agregamos “Si algo querés cambiar, las caderas vamo’ a aflojar, / nos abraza esta traición, movimiento en el corazón, / que llega, interpela, incomoda y está / menea, sacude que el macho se va / que lleva, interpela incomoda y está / cuidado que el macho de Cordera[5] vaaaa.”. Al final de esa noche quedó gente bailando al ritmo de la música tropical de diferentes países que estaban allí: Perú, Chile, Ecuador, Brasil, El Salvador, Bolivia.

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El domingo comenzó con una clase de yoga en la segunda planta, luego vinieron los talleres (los mismos del día anterior salvo alguno que no se repitió), les siguió el almuerzo (servido por un núcleo de base) y finalmente la segunda reunión plenaria del Encuentro.

Ésta versaba sobre “¿Cuál es el papel de los varones en relación al movimiento feminista?”. Los núcleos de base discutían individualmente esta consigna, generando algunas síntesis o estableciendo las diferencias y las semejanzas de cada cual, para que luego cada grupo hablara frente al resto sobre las discusiones dadas en relación a este tema.

A su vez la comisión de metodología iba pidiendo las consignas que se iban leyendo en la plenaria para ir armando los carteles y algunas banderas que estarían listas para salir a la marcha, la cual era inmediatamente posterior a esta instancia de reflexiones.

Luego de que se escucharan las diferentes voces en una reunión asamblearia sobre las diferentes posiciones de los varones en relación al movimiento feminista, me encontré con algo que para mí fue una sorpresa:

Se respetaba mucho el papel de las mujeres como sujetas de la lucha feminista; se problematizaba el machismo en espacios mixtos que llevaba a revisar las prácticas que tenemos como varones al interior de las organizaciones en las que participamos / activamos / militamos, y se consideraba que había que aprender a dejar de lado el protagonismo, y estar en la retaguardia de las luchas. En cualquier caso había mucho que aportar en el hecho de hablar con otros varones, compartir la necesidad de un alto en la violencia machista, confrontar, denunciar, expresarlo públicamente.


Se respetaba mucho el papel de las mujeres como sujetas de la lucha feminista; se problematizaba el machismo en espacios mixtos que llevaba a revisar las prácticas que tenemos como varones al interior de las organizaciones y se consideraba que había que aprender a dejar de lado el protagonismo, y estar en la retaguardia de las luchas. En cualquier caso había mucho que aportar en el hecho de confrontar con otros varones.


Finalmente, nos fuimos pintando los ojos, las uñas, el cuerpo quienes teníamos ganas de hacerlo, vistiendo con las ropas que nos fueran más cómodas (pantalones o faldas o vestidos o lo que nuestro deseo dijera), tomando los carteles, agarrando nuestras banderas. Así salimos a la plaza Colón, pasando por la jefatura de policía de la ciudad y la catedral, cantando consignas contra la represión y el totalitarismo eclesiástico.

Cuarenta y cinco minutos después, nos encontramos con el resto de organizaciones de la izquierda independiente que acompañarían la marcha. Al frente de la misma iba la Maru Acosta, hermana de Paola Acosta, una víctima de feminicidio, y Soledad Cuello, hermana de Yamila Cuello desaparecida hace años. Detrás de ellas caminaban los colectivos de varones y luego venían las organizaciones de izquierda independiente (Mala Junta – Patria Grande, Encuentro de Organizaciones, Pan y Rosas, entre otras).

tomando-la-plaza-intendencia-milpa-de-libertadDe la plaza Colón se marchó por el medio de la ciudad cantando consignas a favor del aborto legal, contra la intromisión de la iglesia en asuntos de vida privada, contra la violencia machista y los feminicidios, y diferentes cánticos que surgían de diferentes lugares de la marcha e iban alzando la voz por la ciudad.

Al final se llegó a la plaza de la Intendencia, en la que Maru Acosta y Paola Cuello hablaron para condenar toda violencia machista y e invitar a la sociedad a que se una a ese compromiso. Luego fueron interviniendo colectivos de varones y organizaciones políticas que se comprometían a denunciar la violencia machista, hacían sus lecturas de la coyuntura latinoamericana, y convocaban a otros varones a comprometerse con el derrumbe del patriarcado y el capitalismo.

Cuando le tocó el turno al colectivo al que pertenezco, Traidores de Papá, aprovechamos para problematizar el machismo (el cual, expresamos, incluso se puede dar en espacios como el encuentro), aclaramos que, según nuestro punto de vista, las mujeres son las sujetas del movimiento feminista; nos planteamos no buscar medallas ni ir siempre a los lugares donde vamos a recibir aplausos, sino en los lugares hostiles para trabajar con otros varones en el trabajo de nuestros machismos, nuestra violencias, las obediencias que seguimos teniendo con el actual sistema patriarcal. Finalmente expresamos que nos incomodaba ahora ser los “varones bonitos” y tener cuidado con esta nueva posición privilegiada del “deconstruído/a/e”.

Algunos de los gritos de la marcha fueron: “Ole oleeee, ole olaaaa, / Macri no es puto, es liberal, / hacete cargo / de que es heterosexual.”, ““Si el Papa fuera mujer el aborto sería ley, basta de patriarcado y que nos digan lo que hay que hacer, aborto libre y gratuito y que lo decida la mujer.”, “Yo sabía, yo sabía, que a los violadores, los cuida la policía”, “No están perdidas, no están perdidas, son desaparecidas para ser prostituidas.”.

Luego de la marcha, la gente fue volviendo al Colegio Manuel Belgrano par dar lugar a la varieté. Una varieté en la que encontramos: un niño de 14 años cantando, que había sido acompañado por su madre; personas leyendo poesía, otras tocando tambores, guitarras y cantando, otras actuando escenas de películas, escenas improvisadas, bailando, besándose, riendo, compartiendo. Hubo performances en las que lo femenino era habitado por cuerpos que rechazaban la masculinización de su vida y su sexualidad. Hubo parodias de la conocida comedia argentina “Esperando la carroza”, hubo el momento del besazo. Hubo bailes y cantos, porque si no se puede bailar y cantar, las revoluciones empiezan mal.

Lunes

plenaria-colectivo-cultural-otro-viento-1El lunes se dio una plenaria de cierre y balance del encuentro, en la que cada colectivo, cada organización y cada persona de forma independiente expresó sus sentimientos en relación a estos días de conversaciones, discusiones, abrazos, distancias, enojos, alegrías, preguntas. Finalmente limpiamos entre todos los espacios que utilizamos, comimos y nos despedimos entre sonrisas y abrazos para volver a casa. Antes de despedirnos nos quedamos quienes, representando a su colectivo, agrupación o de forma independiente, acordamos encontrarnos virtualmente para armar un documento político del Encuentro que será público en estos días. La comisión de metodología (en la que participé) también se encuentra trabajando en las sistematizaciones de todas las discusiones de núcleos de base, las tres plenarias y otros documentos que nos fueron llegando, junto con diferentes registros conversacionales, fotográficos, visuales, las cuales intentaremos hacer llegar a las personas intercedas, intentando condensar, sin perder detalles, todas las ideas que surgieron.

Impresiones personales.

nucleos-de-base-discuten-preguntas-felipe-manny-mamuth-araya-sepulvedaEs imposible comentarlo todo y soy consciente de que la circunstancia bajo la que escribo, poco objetiva es. No es mi interés esa objetividad ficticia, y puedo entenderme incluso desde el conocimiento situado y una implicación que no busca esconderse. La epistemología feminista demuestra, entre muchas otras cosas, que lo mejor es mostrarse antes que disfrazarse de equidistante. Este no es un artículo periodístico ni una lección de distancia operativa, ni siquiera es una discusión científica. Es, ante todo, y gracias a lo que uno sigue aprendiendo del movimiento feminista, un alegato político. Personal y político. Porque lo personal es político, y lo político es colectivo.


La epistemología feminista demuestra, entre muchas cosas, que lo mejor es mostrarse antes que disfrazarse de equidistante.


Hubo cuestiones con las que no estuve de acuerdo en el encuentro, por ejemplo que en el panel del Encuentro solo estuviera la voz del reglamentarismo (en relación al debate prostitución / trabajo sexual). Como abolicionista encuentro crucial darle voz a compañeras abolicionistas. No que una sola voz sea la homogénea, sino que haya debate. Los prostituyentes constituyen el caldo de cultivo más gordo del patriarcado capitalista, y representan perfectamente al macho que uno quiere confrontar, interpelar, y ver perderse en el horizonte de los tiempos. El macho que golpea, humilla y mata a los cuerpos que nos son heteronormativos; el macho que cree que las mujeres son de su propiedad; el macho que crea guerras, mata toros, viola niñas y niños. Pensar que vamos a cuestionar a todos los machos MENOS a  los prostituyentes es seguir defendiendo la masculinidad hegemónica reproducida de quien piensa que las mujeres son cuerpos de consumo, quien por lo general es una persona heterosexista, lesbohomobitransfóbica, alguien que reproduce y sustenta una sexualidad violenta, una masculinidad depredadora, fomentando la cultura de la violación y la poca empatía por lo que no es él.

Como varón abolicionista no es mi idea discutir con mujeres que se definen como trabajadoras sexuales porque no soy quien para decirles qué hacer. Pero a los prostituyentes los quiero bien lejos de las cuestiones feministas / antipatriarcales (no estuvieron, al menos nombrándose así, en el Encuentro). Ellos no desean cambiar este sistema, ellos quieren acceder a los cuerpos por dinero y calificar esos cuerpos, poseerlos por unos minutos para tener orgasmos dentro. Olvidar esto es una irresponsabilidad histórica. En el encuentro se lo comenté a dos integrantes de la organización. En el plenario final como colectivo comentamos que – si bien no tenemos posición colectiva sobre el tema – es necesario dar la discusión con todas las voces, y generar un debate abolicionismo – reglamentarismo, desde las propias mujeres sobrevivientes y violentadas o quienes defienden esa circunstancia como su trabajo. Pero que haya debate, no imposición de una postura. Ese es mi gran pero al encuentro. Hubo espacios para expresarlo, pero entiendo que la tensión debe seguir latente.

En relación a las diferencias: no todos los varones del encuentro pensamos lo mismo, en este y en varios temas. Por eso es importante saber si podemos construir con diferencias, o si no vamos a poder construir y acaso juntarnos, por ejemplo, para causas en las que hay acuerdos, como el lema del encuentro: “¡Basta de violencia machista!”.


Es importante saber si podemos construir con diferencias, o si no vamos a poder construir y acaso juntarnos para causas en las que hay acuerdos, como el lema del encuentro: “¡Basta de violencia machista!”.


Pero también se jugaron otras cuestiones muy intensas y demasiado difíciles de transmitir. Una de de ellas las compartí públicamente en una relauti-y-nico-bailan-tangod social y la quiero dejar aquí como final del artículo.

“De regreso nueva mente. En Montevideo después de participar del “Quinto encuentro latinoamericano de varones antipatriarcales”. No hay posibilidad de resumen ante la cantidad de conversaciones, diálogos, discusiones, tristezas, alegrías, enojos, rebeldías, sonrisas, seriedad, talleres, contactos, marchas, actividades en las que, junto al “Colectivo de Varones Traidores de Papá”, fuimos parte. Discusiones sobre patriarcado, capitalismo, masculinidades disidentes, heterosexismo, desobediencia marica, violencia en organizaciones sociales, formas de entender los varones en relación a los feminismos, diálogos con varones trans, encuentros con otras personas de Latinoamérica, una marcha contra la violencia machista, paneles con polémicas que no se saldaron ni saldarán, yoga, talleres de psicodrama en los que escaparle al cuerpo no es posible, abrazos sinceros, mucho trabajo de hormiga de quienes organizaron y de quienes estuvimos aportando lo que se podía, plenarias, reuniones en núcleos de base, conversaciones de noche, canciones de madrugada, bailes, músicas, poemas, pero también proclamas, pancartas y banderas.
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No sé si será posible, pero estamos intentando que otros varones puedan sumarse a esta aventura de desobedecer al macho interno. En una nota colectiva que una compañera nos hizo al final del encuentro reflexionaba cómo durante bastante tiempo lo hice con falsa modestia, porque en el fondo siempre esperaba que incluso mis compañeras feministas me felicitaran, o mis compañeros/es aprobaran mi osadía “revolucionaria”. El tema es que cuando te das cuenta de lo horroroso del sistema, y del sistema en vos, ya no hace falta pensar que no te debe importar el reconocimiento, es urgente que no sientas esa “necesidad” (ni aún en tu interior), asumir esto como parte de una desconexión que no puede tardar. Que lleva años y es vital. Hay que ser implacables e impecables en eso, entendí ayer mientras hablábamos.
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Para quienes nos identificamos como varones (y entendemos que más allá de otras deconstrucciones posibles que eligen compañeras/os/es nuestras/os/es y apoyamos, respetamos, defendemos, ésta es nuestra forma de transitar y resistir, de momento) hay un complicado camino: asumirnos como tales entendiendo que no solo se trata de dejar de “ser” o “renunciar a privilegios” de varón si el sistema sigue operando y leyéndonos como sujetos con ventajas. Sin embargo, esto conlleva a otras posibilidades: la potencia de encontrarme con otros “pares”, con los cuales si bien no comparta muchas ideas, es más probable que podamos dialogar en las formas que se encuentren para ello (en ámbitos más académicos o gremiales o barriales o intelectuales), y contagiar – siempre en colectivo o desde lo colectivo – la salida de la senda del macho. Es una apuesta metodológica / epistemológica pero también es una apuesta de vida.    


La potencia de encontrarme con otros “pares” y contagiar – siempre en colectivo o desde lo colectivo – la salida de la senda del macho. Es una apuesta metodológica / epistemológica pero también es una apuesta de vida.             



Y te pueden tirar todo el arsenal de lo políticamente correcto pero es esperable, es parte de la reacción de quien ni siquiera le interesa saber que vos no estás para que te financien tus talleres de “nuevo hombre” y que estos viajes -como otras capacitaciones- salen de tu trabajo cotidiano; no importa que vos no formes partes de grupos de presión, igualmente te van a ubicar en ellos para deslegitimar tu experiencia. No interesa que convivas con maricas, trans, putos, heteros, bisexuales, pansexuales, identidades en tránsito o simplemente varones en deconstrucción en un mismo espacio donde dormís, comés, bailas, conversas, querés, abrazas, cantas y llorás: si les molesta lo que estás diciendo / viviendo, siempre vas a ser el “políticamente correcto”, el “pollerudo[6] de las feministas”, o desde otros lados “el que no renuncia a la categoría de varón porque quiere mantener sus privilegios y levantarse minas[7]“. Todo eso es esperable y hasta entendible, porque esas personas no conocen ni tu experiencia concreta, ni tu sexualidad, ni tu biografía. Igual siento hay que seguir caminando, elegir en qué discusiones meterme y en cuáles no, saber cuál es el momento para decir una palabra justa, y defender en lo que creo, que no puede ser ni desde el conservadurismo ni desde la vanguardia. Hay mucho por hacer con otros que están a medio camino, y en estos casos el número importa, son los potenciales feminicidas, aunque suene duro. Yo también, no me cuento fuera. Por eso sigo aquí. Si no pensara así este compromiso no ardería tanto como lo hace.
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No puedo entenderme sin los pies en el barro y encontrarme con quienes deseen salir de ahí. Nunca es sencillo pero las cuestiones se deslizan por estos lares: hay que desarrollar formas de animar a otros varones a cambiar, permaneciendo en lugares comunes que permitan un mínimo diálogo y también apoyar a personas -con quienes construimos- a que puedan habitar los lugares más disruptivos que deseen porque también agitan el mundo desde sus historias, necesarias también, queridas, desafiantes. Ojalá sea esto sea posible caminando en un mismo grupo de gente en la calle, con acuerdos y desacuerdos, pero creciendo, con la resistencia a flor de piel para no convertirnos en estatuas.

Abrazos”.

Cierro con uno de los tantos cantos de ese fin de semana. ¡Varones contra el machismo, varones contra el capital, varones contra el facismo, contra el terrorismo neoliberal!

CONVOCATORIA DEL ENCUENTRO

OTRA CRÓNICA DEL ENCUENTRO

DOCUMENTO POLÍTICO DEL ENCUENTRO


[1] Odio a personas que viven una sexualidad fuera de los cánones de la heterosexualidad.

[2] “Es un término acuñado por Michael Warner que hace referencia “al conjunto de las relaciones de poder por medio del cual la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”. Es decir, la heteronormatividad es el régimen social y cultural que impone que la heterosexualidad sea la única sexualidad ‘normal’, natural y aceptada, y también su correlato: la persecución y la marginación de las personas no heterosexuales.”,

Beatriz Gimeno en http://glosario.pikaramagazine.com/glosario.php?lg=es&let=h&ter=heteronormatividad .

[3] “Una de nuestras principales guías de trabajo se centra en recuperar de manera complementaria la interpretación crítica que del marxismo realizan Antonio Gramsci y Lelio Basso, teniendo como noción en común a la política prefigurativa. En efecto, tal como hemos planteado en otros estudios,9 Gramsci concibe a la prefiguración, fundamentalmente durante su etapa juvenil, en términos de la necesidad de ir construyendo “ya desde ahora” los gérmenes de la nueva institucionalidad pos-capitalista, sin esperar a la tradicional conquista del poder para comenzar a transformar las relaciones sociales cotidianas, mientras que en Basso se constata una lectura dialéctica de las instituciones estatales, como constitutivamente contradictorias y signadas por la lucha de clases, de manera tal que cabe pensar en una política prefigurativa también dentro de ellas (bajo una original modalidad que él denomina “participación antagonista”), aunque sin descuidar las instancias de ejercicio de democracia de base, que doten de impulso a este prolongado proceso revolucionario, evitando su burocratización. Esto, desde ya, no contradice el planteo gramsciano. Antes bien, podríamos afirmar que Lelio Basso confiere mayor coherencia teórico-política a la llamada estrategia de “guerra de posiciones”, que Gramsci apenas pudo llegar a delinear en sus Cuadernos de la Cárcel.”, framento de “La política prefigurativa de los movimientos populares en América Latina. Hacia una nueva matriz de intelección para las ciencias sociales. Hernan Ouviña. Acta sociológica nro. 62, Septiembre – Diciembre de 2013, UNAM, página 87.

[4] VIH, relaciones sexo­afectivas y Violencia Machista  / Desde el cuerpo: en busca de una creación intervincular. / “Los micromachismos, una costumbre invisible” ○ La identidad invisibilizada: Hombres Trans /  “La Piel del otr@” Sonidos, silencios y afectos: construyendo máquinas de amor desde el psicodrama. / Varones contra la violencia machista, preguntas necesarias y soluciones colectivas. /  Perder poder para disputar poder. Machismo, micromachismos y organización popular. / Violencia machista, Masculinidades hegemónicas y creencias /  Mi cuerpo, mi decisión. Experimentación de nuestras sexualidades – Trabajos asociados al cuerpo / Teatro del oprimido: Masculinidades y representaciones hegemónicas. / El Hombre Encantado !? Teatro y Masculinidades / Palabra de hombre. CUERPO PLACER DESEO / Palabra de hombre. Ante el aborto solidarizar

[5] Inicialmente era de cordero, pero visto lo sucedido con las lamentables declaraciones del músico argentino Gustavo Cordera sobre las violaciones, decidimos cambiarlo a último momento.

[6] Faldero de las feministas. Pollera = falda, en Uruguay y Argentina.

[7] chicas

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