Las huelgas feministas convocadas para el próximo 8 de marzo van más allá de los tradicionales paros laborales sectoriales o generales que hemos conocido hasta la fecha. ¿Por qué? Porque unen dos elementos fundamentales para conseguir avances sociales. Todos sabemos que la huelga es una herramienta que nos permite lograr derechos o, en su caso, poner freno a los recortes sociales, pero además, el concepto de huelga feminista permite visualizar la alianza entre el capitalismo y el patriarcado que mantiene las intolerables desigualdades actuales entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

El papel de los hombres se presenta necesario antes, durante y después del día 8 de marzo. Antes, difundiendo y divulgando el llamamiento de la convocatoria de huelgas feministas. Durante, porque podemos facilitar con nuestra colaboración que nuestras compañeras participen de la jornada de huelga. Después, porque es una gran oportunidad para que nosotros nos impliquemos definitivamente en los cuidados y en los trabajos domésticos, mostrándonos más responsables, afectivos, sensibles, cuidadosos con nosotros mismos y con las personas de nuestro entorno, aceptando la diversidad, huyendo del binomio hombre/mujer.

En la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) trabajamos desde 2001 para conseguir la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres facilitando el tránsito de los hombres con un trabajo personal y grupal hacia posiciones más positivas, más respetuosas, menos violentas y menos competitivas. Así, la convocatoria del día 8 de marzo resulta una oportunidad histórica para todos nosotros, entronca con nuestros objetivos principales, nos interpela y nos urge en nuestra labor de sumar más y más hombres al movimiento igualitario y feminista. Si aún eres reticente a este cambio, no debes olvidar que la brecha salarial está cifrada en el 24% y eso repercute también en las futuras pensiones de las mujeres. Comparativamente, los sectores donde son más las mujeres empleadas, cuidados y trabajo doméstico, también son los peor remunerados. Y, si aún no estás suficientemente indignado, recuerda que las mujeres son ignoradas, invisibilizadas, acosadas, denigradas, insultadas, cosificadas, hipersexualizadas, abusadas, agredidas, maltratadas, violadas, utilizadas como arma de guerra, mutiladas, prostituidas, lapidadas y asesinadas.

Toni Soler
Miembro de la Comisión de violencia de género de AHIGE